José Salazar/Diario de Chiapas
Las mascotas se han convertido en una parte esencial para sus dueños, considerándolas como miembros más de la familia. Sin embargo, cuando llega la muerte de estos seres, el amor y compromiso de sus dueños los lleva a buscar un descanso digno para sus restos, ya sea en un panteón o fosa para mascotas o cremándolos para conservarlos en un lugar especial.
Según el último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2020, Tuxtla Gutiérrez tiene una población de más de 604 mil 147 personas, y se estima que hay un animal en situación de calle por cada cinco habitantes, incluyendo perros y gatos que mueren en las calles, patios baldíos o son atropellados por vehículos.
El director de Protección Contra Riesgos Sanitarios Municipal, Alfredo Ruiz Coutiño, señala que se cree que hay alrededor de 120 mil perros y gatos callejeros en la ciudad, lo que se debe en gran parte a la falta de conciencia de la población. Además, la venta irresponsable de animales y el hecho de dejar a los perros y gatos en la calle sin control de su reproducción, provoca la transmisión de enfermedades relacionadas con bacterias o parásitos a las personas a través de los excrementos de estos animales.
Estas son cifras preocupantes y una triste realidad para los perros en situación de calle, pero ¿qué sucede con las mascotas que son amadas y están bajo el cuidado de personas responsables y amorosas?
UN ESPÍRITU
RESCATISTA
Desde que era niña, la señora Ivonne Santos Orduña tenía el sueño de tener un terreno grande donde pudiera cuidar a los animales que vivían en las calles para evitar su sufrimiento. Con el tiempo, logró conseguirlo y establecer un refugio privado en Berriozábal para animales que se encontraban en situación de calle o que habían sido maltratados.
Para mantener este refugio, Ivonne inició un cementerio para mascotas donde ofrece servicios funerarios dignos para aquellos dueños que quieren dar a sus mascotas una despedida adecuada. Fue a través de una revista que se enteró de que en otros lugares del mundo y en algunas partes del país, existían cementerios y crematorios para mascotas, lo que parecía una idea descabellada al principio debido a la pregunta “¿quién pagará por este servicio?”.
Ivonne comenzó con el cementerio y, posteriormente, por sugerencia de un amigo, estableció un crematorio, aunque dudaba que las personas estuvieran dispuestas a pagar por ese tipo de servicio.
¿A DÓNDE VAN LAS
MASCOTAS?
A pesar del cariño y el amor de una familia hacia sus mascotas, cuando fallecen solían ser enterrados en el patio de la casa o en algún terreno cercano. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta práctica ha evolucionado de manera positiva.
Hoy en día, en Berriozábal y Tuxtla, existe un lugar que honra la muerte de las mascotas. Este lugar comenzó como un panteón y luego se convirtió en un crematorio. La señora Ivón entregó su tiempo y su vida a este lugar y, hasta la fecha, continúa rescatando y esterilizando perros y gatos en las colonias.
Bajo el nombre de “Canino al Cielo”, la señora Ivonne Santos invirtió la liquidación de su trabajo en un horno para poder ofrecer este servicio a las mascotas. Además de satisfacer una necesidad para los dueños de mascotas, también cumple una función importante en términos de salud y sociedad.
¿CÓMO FUNCIONA EL CREMATORIO?
La cremación de mascotas implica la recuperación de las cenizas, pero requiere un permiso para el manejo de residuos y el cumplimiento de ciertos requisitos. Se afirma que las funerarias tienen este permiso porque no entregan todas las cenizas, sino solo una parte.
En los crematorios para personas, a menudo solo se colocan algunas de las cenizas del cuerpo en la urna, lo cual es sorprendente. Sin embargo, en los crematorios de mascotas, esta práctica no se lleva a cabo porque hay un compromiso de no retener ninguna parte de las cenizas. La cremación se lleva a cabo en un horno especial que cumple con las normas de construcción y funcionamiento.
Existen dos opciones para la cremación de mascotas: compartida e individual. La cremación compartida tiene un costo menor porque se comparte el horno, pero no las charolas donde se colocan los cuerpos de las mascotas. Además, los restos no se mezclan. La cremación individual cuesta el doble que la compartida.
Después de la cremación, los restos se muelen y se entregan en una urna adecuada al tamaño de la mascota.
Tirar los cuerpos de las mascotas o dejarlos en estado de descomposición al aire libre es dañino porque los residuos se dispersan en el ambiente y se inhalan. Al optar por la cremación, se ayuda a proteger el medio ambiente y a prevenir problemas de salud.
Los recursos obtenidos del panteón de mascotas, la cremación y los servicios que ofrece “Canino al Cielo” se utilizan para comprar insumos veterinarios, financiar campañas de esterilización de perros y gatos, y mantener a los perros rescatados que aún no se han dado en adopción.
A pesar de padecer una enfermedad desde hace mucho tiempo, la señora Ivonne Santos sigue trabajando como rescatista de animales domésticos en situación de calle y previene la reproducción de perros callejeros, lo cual es un problema de salud pública.
La señora Santos espera que su trabajo continúe después de su muerte y que sus restos se mezclen con los de sus mascotas.










