Resistencia a la transición digital

Especialistas advierten que la transición enfrenta obstáculos relacionados con la informalidad, la conectividad y los hábitos de la población

Ainer González/ Cinthia Ruiz/ Edén Gómez/ Karla García/ Marco Alvarado /Fotos: Erick Bustillos/ Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

La digitalización financiera avanza en México, pero en Chiapas el efectivo sigue dominando la economía cotidiana. Ocho de cada diez habitantes realizan sus transacciones con billetes y monedas, en contraste con el impulso que cobran los pagos electrónicos en carreteras, bancos, comercios y servicios públicos.

Para Wolfgang Erhardt, vocero nacional del Buró de Crédito, la incorporación de pagos electrónicos en carreteras representa una alternativa para agilizar la circulación vehicular y reducir los tiempos de espera en los puntos de cobro.

El especialista señaló que los beneficios también alcanzan al medio ambiente.

El costo invisible

del efectivo

Aunque el efectivo continúa siendo el principal medio de pago para millones de personas, su utilización implica una compleja estructura de gastos que pocas veces resulta visible para los usuarios.

“Son costos que finalmente terminan absorbiendo las instituciones financieras o los propios usuarios”, explicó Erhardt.

Desde esta perspectiva, la digitalización financiera también representa una estrategia para reducir parte de esos gastos operativos.

La modernización tecnológica también comienza a modificar la forma en que los chiapanecos realizan pagos, consultas y transferencias bancarias.

El titular de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) en Chiapas, Hildiberto Ochoa Samayoa, consideró que la digitalización ya forma parte de la evolución natural del sistema financiero.

A la vanguardia

Las aplicaciones móviles, plataformas de pago y transferencias electrónicas han ampliado las posibilidades para realizar operaciones sin acudir físicamente a una sucursal bancaria.

“En definitiva son cambios muy positivos que ha implementado la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, precisamente porque en la digitalización, en el caso del internet facilita, disminuye costos de traslado, las filas y obviamente que hay que entrarle a la tecnología”.

En algunos sectores económicos la transición hacia medios electrónicos dejó de ser una posibilidad para convertirse en una práctica cotidiana.

Para el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Chiapas, Rogelio Tamayo Carboney, las empresas formales llevan años incorporando mecanismos digitales para fortalecer sus procesos administrativos y fiscales.

“No obstante que trabajamos en lugares de difícil acceso, es necesario transitar a esas modalidades, para los empresarios nos permite tener más en orden nuestros temas fiscales”.

Surrealidades y contextos

chiapanecos

La situación cambia cuando la digitalización se traslada a actividades donde el efectivo sigue predominando.

Aunque el sector transporte no ve como una novedad la implementación de pagos electrónicos en casetas de cobro y gasolineras, reconoce que la transición tecnológica todavía enfrenta resistencias entre algunos trabajadores del gremio.

Para usuarios frecuentes de las carreteras, la adopción de sistemas electrónicos ya representa una práctica habitual. Ulises Daniel González Gordillo, integrante de la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV), señaló que el uso de dispositivos TAG facilita tanto los traslados como los procesos administrativos para empresas y conductores.

“Para mí es más fácil llevar TAG. En la cuestión administrativa es más fácil, aunque existe un cobro de comisión, realmente es mínimo y se considera un gasto administrativo que no representa un impacto significativo”.

Explicó que uno de los principales beneficios radica en la rapidez para cruzar las plazas de cobro y en la reducción del efectivo durante los viajes por carretera.

“Cuando salen a carretera fuera del estado ya no tienen que llevar tanto efectivo y eso también ayuda”.

Añadió que los sistemas electrónicos también simplifican la facturación y el control de gastos para las empresas.

“La verdad es que hasta la parte administrativa y la facturación es mejor. Cuando recargas el TAG automáticamente te facturan; en cambio, cuando pagas en efectivo tienes que guardar ticket por ticket y luego capturarlos para solicitar cada factura”.

Bersaín Miranda Borraz, presidente de la Alianza de los Transportes Organizados del Estado de Chiapas, explicó que para efectos contables y fiscales los transportistas ya realizan la compra de combustibles mediante cuentas bancarias o tarjetas, una dinámica que se consolidó a partir de reformas fiscales implementadas en años anteriores.

Sin embargo, reconoció que la adaptación no ha sido uniforme. Expuso que todavía existen operadores y concesionarios a quienes les resulta complicado incorporarse plenamente a los nuevos sistemas tecnológicos, situación que en ocasiones genera dificultades operativas en sus actividades diarias.

A pesar de ello, afirmó que las nuevas tecnologías llegaron para quedarse y que el sector tiene la obligación de actualizarse para evitar rezagos frente a los procesos de modernización.

Miranda Borraz consideró que las medidas impulsadas por el Gobierno Federal también responden a una estrategia de fiscalización orientada a reducir la evasión tributaria, una situación de la que históricamente ha sido señalado el transporte público.

No obstante, rechazó que los transportistas de pasajeros sean evasores fiscales. Explicó que los márgenes de utilidad son reducidos, debido al incremento constante en combustibles, refacciones e insumos.

Como ejemplo, indicó que la adquisición de una unidad tipo Urvan, cuyo costo ronda actualmente los 700 mil pesos, genera acreditamientos fiscales significativos por concepto de IVA, por lo que una contabilidad plenamente detallada incluso podría representar saldos a favor para los concesionarios.

A estas preocupaciones se suman ciudadanos que consideran prematuro sustituir de manera generalizada el efectivo en una entidad donde el uso de tarjetas y aplicaciones aún avanza de forma gradual.

Los números del rezago financiero

De acuerdo a datos del Banco de México refieren que, ocho de cada diez chiapanecos dependen exclusivamente del efectivo para realizar transacciones cotidianas.

Por otra parte, las transferencias electrónicas apenas concentran alrededor del 10 por ciento de las operaciones, mientras que el uso de tarjetas de débito y crédito no alcanza el siete por ciento.

La diferencia respecto a otras entidades del país responde a factores estructurales que limitan la inclusión financiera.

Actualmente, el 74.9 por ciento de la población ocupada en Chiapas trabaja bajo esquemas informales, condición que dificulta el acceso a cuentas bancarias, créditos y otros servicios financieros.

A pesar de las diferencias entre regiones y sectores económicos, organismos financieros coinciden en que la digitalización continuará expandiéndose durante los próximos años.

La tendencia ya alcanza a bancos, comercios, plataformas de servicios, dependencias gubernamentales y sistemas de cobro carretero.

Mientras los pagos electrónicos avanzan en carreteras, empresas y servicios financieros, el efectivo mantiene su predominio en gran parte de la economía cotidiana, reflejando que la transformación digital ya comenzó, pero aún enfrenta importantes desafíos para consolidarse en la entidad.

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