Un grito le bastó para pasar de anfitrión a justiciero y todo en presencia de los ciudadanos
MdeR/Diario de Chiapas
La noche del Grito de Independencia se pintó de un color que nada tenía que ver con el verde, blanco y rojo. Y es que el protagonista de un tremendo zafarrancho fue nada más y nada menos que el mismísimo alcalde, Manuel Narcia Coutiño.
Todo iba viento en popa: el show artístico, la gente aplaudiendo, y el edil con el micrófono en mano, subido al templete para echarle flores al cantante Jaime Moreno, a quien, muy a su estilo, presentó como el «hijo pródigo» de la tierra que lo vio nacer.
Pero el cuento de hadas se rompió cuando una persona del público, con todo el desparpajo del mundo, le soltó un grito. ¿El motivo? Quién sabe. Lo que sí sabemos es que al alcalde le valió un comino la fiesta y la buena vibra, y sin pensárselo dos veces, se le subió el ego y el autoritarismo.
Con una cara de pocos amigos y sin orden de aprehensión, el presidente municipal, ni tardo ni perezoso, dio la orden a la policía para que sacara al atrevido y, si era necesario, se lo llevaran a la cárcel.
La escena, por supuesto, quedó grabada, y en redes sociales ya se armó la gorda. Los ciudadanos de Tonalá no están nada contentos con las acciones de su alcalde, y lo tachan de autoritario y falto de empatía.










