REDACCIÓN
Diario de Chiapas
No importa si tu contrato es el mayor de la historia en la NFL, si en tres temporadas haz conseguido ya varias marcas para un mariscal de campo o si la última vez que estuviste en el “gran juego”, saliste airoso de una situación complicada. No si en l Superbowl tienes enfrente a Tom Brady.
Cuando el mariscal de campo salió de Nueva Inglaterra, se ciñeron sobre él las dudas, porque si bien hablamos del mejor mariscal de campo de la historia de la NFL (o el más ganador, como usted quiera verlo), llegar a un equipo nuevo y tratar de llevarlo de marca perdedora a la gran final de la temporada, no era tarea menor. Brady lo hizo.
Pero no había lugar a dudas y su sola presencia, conjugada con una defensa por nota que impidió a Patrick Mahomes ser el que está acostumbrado en el emparrillado, no hubo manera.
La clave fue controlar los nervios y Brady pudo transmitir todo el cúmulo de momentos que ha visto en este juego, además, le hizo ver a su defensa lo indispensable que era para ganar y el sector ejecutó a la perfección; después, los errores mentales de los Chiefs abrieron la puerta a que el Súper Tazón fuera un trámite para Brady y su legado, una cita más en el libro de logros de quien, sin duda, puede presumir quien más ha ganado en la historia de la NFL, tiene más anillos él, que cualquier equipo de la liga.
¿Méritos?, una defensa que no le permitió a Mahomes un solo pase de anotación, que solamente consiguió nueve puntos no son para menos; después, dejaron todo en manos d Brady y esa experiencia. Por momentos parecía un sueño recurrente; pase de anotación a Gronkowski (una receta que no pierde vigencia en zona roja), y cuando quiso, hasta Antonio Brown la hizo de Julian Edelman versión Bucaneros, para conseguir los puntos suficientes con los que Tampa Bay se impuso a los Jefes de Kansas City 31 puntos a 9.
No pueden quedar dudas, Brady fue la pieza que faltaba para que los Patriotas se convirtieran en una dinastía y cuando ya no daban para más, el mariscal de campo quiso asumir un reto, llegar a un equipo en el que todo el mundo esperaba que fallara, pero terminó consiguiendo un título más.










