Los ciberdelincuentes que acostumbran usar la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, pueden robar tu cuenta a través de cadenas de texto sospechosas; por lo que aquí te decimos cómo evitar ser víctima de un robo digital.
Los criminales informáticos pueden operar enviándote mensajes para anunciar concursos, donde aseguran que podrías ganarte un premio, solicitando información privada para después apropiarse de tus cuentas.
Otro de los engaños con los que podrían robar tu cuenta de WhatsApp es que los ciberdelincuentes te inviten a una fiesta o evento exclusivo VIP para clonar cuentas después de robar las fotos de perfil de los usuarios contactados.
Sin embargo, hay personas que consideran su cuenta protegida por tener la verificación de dos pasos, que es cuando los usuarios crean una contraseña personas que se pide cuando se instala la aplicación, pero al ser tan popular, ya se puede burlar, creando una solicitud a soporte de WhatsApp.
Formas en las que pueden robar tu cuenta de WhatsApp
Una manera en la que ciberdelicuentes pueden robar tu cuenta de WhatsApp es si el defraudador llama a tu celular y se hace pasar por un agente de una institución sanitaria. Posteriormente, te pedirá que realices una encuesta Covid-19, iniciando así el proceso para robar tu cuenta.
Después comenzará a realizarte unas preguntas y así pedirte un código que te hará llegar a tu celular, con el pretexto de que es para registrar tu participación y evitar que te vuelvan a hablar.
Sin embargo, el mensaje que te enviará con un código , en realidad es un número que WhatsApp te envía al momento de activar la aplicación en un teléfono nuevo.
Pero al mantenerte ocupado y no prestar atención a los datos que el defraudador requiere, te dirá que es un código para registrarte en su sistema y así dejarte de llamar, de esa forma el delincuente podrá robar tu cuenta de WhatsApp.
Sin embargo, los delincuentes tienen muchas maneras de robar tu cuenta de WhatsApp, por ejemplo, también mandan mensajes a los usuarios, diciéndoles que su aplicación no está actualizada.
El mensaje aparenta venir del sistema automatizado de WhatsApp e indica que el usuario debe comprobar que su aplicación se encuentra en uso para continuar utilizándose.
La estafa llega cuando el delincuente en realidad pidió el acceso a tu cuenta de WhatsApp desde otro dispositivo, pues la descargó en otro teléfono para poner ese código y entrar a tus contactos y chats.
Historias de Reportero
Paulina estaba dormida cuando le empezaron a marcar de varios números telefónicos desconocidos. Uno de Arizona, otro de Berlín. No tomó las llamadas y siguió durmiendo. Al amanecer, cuando se levantó, se dio cuenta que minutos después de las llamadas, le llegó una notificación de que su Whatsapp se estaba descargando en otros dos dispositivos. Esto la desconcertó. Trató de abrir la app y no pudo.
Sin imaginar lo que verdaderamente sucedía, borró la aplicación y la bajó de nuevo desde la AppStore para refrescarla y superar lo que dedujo sería algún bicho de esos que traban las aplicaciones. Pero el Whatsapp nunca volvió a funcionar. En eso, su esposo, que estaba junto a ella, recibió un mensaje del Whatsapp de Paulina: hola, ¿cómo estás?
Alguien se estaba haciendo pasar por ella. De manera simultánea, amigas y familiares recibieron también mensajes de saludo con una petición concreta: “no estoy pudiendo hacer una transferencia por problemas con el chip de mi banco, tienes manera de prestarme para hacer el pago y te los regreso al rato cuando te vea, por favor? Son 10,300 pesos”. Otro decía: “Tengo un imprevisto, ¿puedes hacerme un favor? Puedes prestarme $5,000 por favor, te pago mañana a primera hora”.
Distintos montos para distintos contactos a depositarse en distintas cuentas de distintos bancos con nombres de titular distintos. Una de HSBC 4213 1661 4414 6556 a nombre de Brisa Martínez Salinas. Otra de BBVA 4152 3138 3506 4754 de Luis Sataray Navarro.
Varios contactos de Paulina bloquearon de inmediato el número porque ella ya les había avisado, pero una amiga suya cayó en la trampa e hizo el depósito. De hecho, le depositó a la tarjeta de crédito verdadera de Paulina, y cuando le mandó el comprobante, la falsa Paulina le dijo que no podía acceder a esa cuenta, que mejor le depositara otros 5,000 a la cuenta a nombre de otra persona diciendo “en un par de horas te regreso los 10,000”. La amiga lo hizo. Los estafadores se habían salido con la suya. La amiga a la postre reclamó a un hombre que le tomó la llamada en el teléfono de Paulina. Lo llenó de insultos y él se burló: no te quejes, solo te pasó una vez, es para que aprendas algo nuevo hoy.
La sofisticación de los métodos de ciberfraude —extraer una cuenta real de Whatsapp y desde ahí mandar mensajes usurpando una personalidad y obteniendo recursos depositados a través de transferencias bancarias— exhibe la incapacidad que han tenido las autoridades para empatar el ritmo al que las bandas están usando la tecnología para cometer delitos.
Paulina nunca pudo recuperar su cuenta de Whatsapp, tuvo que cambiar de número telefónico y cuando reportó todo esto a Telcel le dijeron que ya les habían llegado varios casos así. A excepción del nombre de la protagonista de la historia —que cambié por su seguridad— todos los demás datos, incluyendo las cuentas bancarias y los diálogos, son reales.— Ciudad de México
Con la información de: Tv Azteca / Carlos Loret de Mola










