- Una notable afluencia se registró en los panteones, donde se reportó saldo blanco
Edgar Ruiz / Corresponsal Diario de Chiapas
Ocozocoautla, Chiapas.— Cientos de personas se dieron cita en los dos panteones que se encuentran en esta ciudad, inmuebles que lucieron abarrotados, siendo este pasado sábado el día de mayor afluencia, aunque también hubo visitas el viernes y este domingo.
El que el festejo del día de muertos cayera en fin de semana permitió que los camposantos tuvieran tres días de mucha actividad, y es que las familias no dejaron pasar la oportunidad de vivir momentos agradables para recordar a sus seres queridos que ya partieron de este mundo, haciendo del dolor un momento de felicidad.
Desde semanas antes, algunos ciudadanos se dieron a la tarea de dejar todo en orden en las respectivas criptas de sus seres queridos, pues algunos pintaron, otros reconstruyeron o hicieron adecuaciones a las tumbas, además de limpiar los espacios en donde permanecerían conviviendo durante la festividad.
De esta manera, el viernes llegaron algunos ciudadanos a visitar a sus fieles difuntos mientras que el sábado 2 de noviembre los camposantos lucieron pletóricos, con música que alegró los corazones de quienes estuvieron conviviendo y platicando las historias que incluían a sus seres que ya no están en este mundo.
Las flores de cempasúchil dieron el toque colorido a los panteones, mientras que en algunas familias el llanto no se hizo esperar, principalmente entre quienes recientemente perdieron a su familiar.
Los panteones cerraron pasadas las 19:00 horas, en donde no hubo complicaciones ni hechos que lamentar, pues las familias se dedicaron a disfrutar de esta tradición, en un acto que fue reconocido por las autoridades de seguridad y de emergencia.
Mientras que este domingo todavía se pudo ver presencia de visitantes en los camposantos, aunque en menor número, pero con las ganas de seguir con la festividad, en aquellos que se les complicó llegar el sábado.
Mientras que la noche del 2 de noviembre los menores fueron participes de la tradición al salir a las calles e ir de casa en casa pidiendo la calaverita, o como se acostumbraba a decir hace algunos años, solicitando la sobrita de alma, en días que resultaron de mucha fiesta en la ciudad coiteca.

















