- Los participantes representan a más de 20 mil localidades rurales de Chiapas
Lucía Trejo / Corresponsal Diario de Chiapas
Berriozábal, Chiapas.- Más de 150 personas adultas, niños, niñas y jóvenes, originarios de comunidades rurales e indígenas de Chiapas se reúnen en el 1er Encuentro por los derechos humanos al agua y al saneamiento.
Provenientes de Sitalá, Chenalhó, San Isidro, Berriozábal, La Trinitaria, y Tenejapa y otros municipios, son parte de las 20 mil 951 localidades rurales que hay en la entidad.
El objetivo es visibilizar una problemática que afecta a la mayoría de la población de Chiapas: la grave desigualdad en el acceso y la calidad del agua. Asimismo, impulsar la atención prioritaria de las instituciones y la sociedad para avanzar en el acceso a estos derechos fundamentales para las y los chiapanecos.
La evidencia de la desigualdad es innegable y se manifiesta de manera impactante en Chiapas, pues, a pesar de que en el estado existen 45 ríos, cuatro presas y cinco lagunas, el acceso al agua para consumo humano es una lucha constante, especialmente en las áreas rurales y en las comunidades indígenas. Caracterizado por ser un estado pluricultural, se sustenta en los pueblos: tseltal, tsotsil, ch’ol, zoque, tojolabal, mame, kakchiquel, lacandón, mocho, jakaltekco, akateko, chuj y q’anjob’al.
Chiapas es una de las entidades del sur-sureste de México que recibe más de la mitad de agua de lluvia (67.2%), «no obstante, sus habitantes tienen menor acceso al vital líquido, pues no cuentan con los servicios básicos, como el agua entubada dentro de la vivienda», reconoce el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
De las lluvias que se registran a lo largo del año se puede aprovechar poco, ya que no existen las tecnologías apropiadas para la captación pluvial, una de las alternativas que podrían considerarse para las localidades más vulnerables y dispersas del estado.
Otra de las problemáticas es que la falta de tratamiento de aguas residuales en muchos municipios está dañando la salud de la gente y las fuentes de agua. Las infancias son las más afectadas, ya que en su mayoría sufren de enfermedades gastrointestinales crónicas.
El Programa Nacional Hídrico 2020-2024 indica que Chiapas es uno de los dos estados que registran la mayor mortalidad infantil por enfermedades diarreicas agudas. No obstante, el 48% de las muertes podrían evitarse con medidas de higiene, acceso al agua potable y a instalaciones mejoradas de saneamiento.
En Chiapas, otra de las realidades es el acarreo diario de agua, tarea de mujeres e infancias en comunidades rurales e indígenas. Tener agua en sus hogares puede llevar desde media hora hasta la mitad del día, ya que las fuentes de agua no están cercanas y muchas familias dependen de ellas.
A pesar de la dependencia de muchas comunidades rurales en la gestión comunitaria del agua, esta no está adecuadamente reconocida ni respaldada por las autoridades, lo cual impide también que los usuarios exijan a las organizaciones comunitarias de agua, el cumplimiento de sus obligaciones.
En este contexto, diversas organizaciones comunitarias como la Asociación de Patronatos de Agua del Municipio de Sitalá, la Asociación de Patronatos de Agua del Municipio de Chenalhó, el Comité de Agua Pozo San Isidro y representantes comunitarios del Organismo Municipal de Servicios Comunitarios de Agua y Saneamiento participan en ese evento que busca visibilizar los obstáculos que enfrentan las personas en las comunidades rurales e indígenas, impulsar propuestas, fortalecer los procesos locales, colocar a las escuelas como agentes del cambio y generar evidencia para un Chiapas más justo.
En conjunto y con la escucha de autoridades e integrantes de la sociedad civil, buscan trazar la ruta hacia un Plan de Justicia Hídrica en beneficio de las infancias, juventudes, mujeres, personas mayores y comunidades campesinas e indígenas en Chiapas.
El 1er. Encuentro por el agua representa un llamado a la acción para abordar la crisis del agua en Chiapas y garantizar que el acceso al agua y al saneamiento sean derechos humanos garantizados en todas las comunidades rurales.










