Si la palabra monotonía te parece grande quizás la rutina te suene más cercana. Lo cierto es que con el paso del tiempo las relaciones se estancan y pueden parecer siempre iguales. En una relación amorosa el sexo va de la mano, pero el trabajo, la vida social, las obligaciones familiares a veces van quitando horas de pasión y el sexo queda relegado a un plano menos pasional del que debería.
En busca del fuego perdido
Redescubrir a tu pareja y hacer que vuestros momentos íntimos vuelvan a estar llenos de fuegos artificiales es más sencillo de lo que parece. Lo primero que debéis de hacer es reservar un momento para vosotros solos. Sin teléfonos, sin distracciones. ¿Quizás una habitación de hotel? Escoged el lugar que más os llame la atención y olvidad que más allá de vosotros existe otro mundo.
Un shopping diferente
Un paseo por una sex shop en pareja para calentar motores no está nada mal. Ahí podéis poner en marcha vuestra imaginación viendo todo el surtido de juguetes para adultos e incluso podéis elegir juntos aquellos que vais a utilizar. La pareja que va a la sexshop unida, se mantiene unida. Sentaos juntos en el despacho, entrad en la web y empezad a ver qué juguete os gustaría comprar, utilizar o tan solo, cuál os llama la atención y decid por qué en voz alta.
Un juego
Entrad en la sexshop por separado, elegid qué os gustaría que utilizara vuestra pareja, cómo y por qué os excita la idea. Escribidlo en un papel. Ahora solo queda el intercambio de escritos y la explicación mutua dará lugar a una sesión más que inolvidable.
El otro sexo oral
Cuando la monotonía se ha instalado en vuestro dormitorio lo más importante es hablar. La comunicación es imprescindible tanto para localizar y entender el problema como para solucionarlo. Hablad. Tenéis que expresar vuestros sentimientos, aspiraciones, sueños eróticos y fantasías. No te quedes con las ganas de decirle lo mucho que te gustaría tener un Succionador de clítoris Mambo, seguro que él se muere de ganas de tener un anillo vibrador. No os guardéis nada dentro. La confianza y la libertad para expresar todo lo que se siente son las bases de una relación sana.
Para los más clásicos
Si sois de los que no queréis innovar demasiado porque os da un poco de miedo lo desconocido, el mundo de las fantasías puede quedarse en eso, fantasías. No pasa nada por contarle a tu pareja al oído aquello que te excita en lo más profundo de tu ser sin que tenga que hacerse nada para llevarlo a cabo.
Si bien hay parejas que una vez que se confiesan sus respectivas fantasías hacen lo necesario para llevarlas a cabo, otras tantas, prefieren que no pasen de ser sueños o ideas. No temas a contarle a tu pareja qué te excita, en qué piensas cuando te estimulas en soledad. Tu pareja hará lo mismo contigo y compartir las fantasías genera otras nuevas que minaran de placer vuestros encuentros.










