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Destituyen a fiscal general y al jefe de seguridad de Ucrania por sospecha de traición

  • El presidente dice que se investigan cerca de 650 casos de posible traición, ayuda y complicidad con Rusia entre funcionarios de seguridad ucranianos

Kiev. Ucrania enfrenta este domingo una sacudida administrativa por la decisión del presidente Volodimir Zelensky de destituir a la fiscal general y al responsable de la agencia de seguridad del país por la ola de sospechas de casos de traición de funcionarios al servicio de Rusia.

«Hoy tomé la decisión de relevar de sus funciones a la fiscal general y al responsable de la agencia de seguridad de Ucrania» (SBU), afirmó Zelensky en su mensaje diario a la nación.

Se trata de la fiscal general, Iryna Venediktova, encargada de las investigaciones por las atrocidades cometidas contra civiles durante la ocupación rusa de la ciudad de Bucha, en la periferia de Kiev, y del jefe del servicio de seguridad, Ivan Bakanov

Zelensky dijo que se investigan cerca de 650 casos de posible traición, ayuda y complicidad con Rusia entre funcionarios de seguridad ucranianos.

En su alocución vespertina, Zelensky también habló del devastador poderío militar que ha usado Moscú contra Ucrania, y dijo que las fuerzas rusas han disparado más de 3 mil misiles crucero contra objetivos en Ucrania, con corte al domingo.

La guerra, que empezó el 24 de febrero, ya le habría costado a Rusia la pérdida de 50 mil hombres entre muertos y heridos, y de miles de tanques, según dijo a la BBC el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas británicas, el almirante Tony Radakin.

Pero pese a las bajas, las fuerzas rusas siguen bombardeando localidades en el este y en el sur de Ucrania.

La madrugada del domingo, los misiles alcanzaron Járkov, la segunda ciudad de Ucrania, en el noreste. También se registraron varios «bombardeos masivos» en Mikolaiv (sur), cerca del mar Negro, informó el gobernador regional, Vitaliy Kim.

Donetsk también fue blanco de «los rusos (que) siguen bombardeando infraestructuras civiles», dijo el gobernador de la región, Pavlo Kyrylenko.

En este contexto, los ministros de la Unión Europea (UE) evaluarán este lunes varias propuestas, entre ellas una de la Comisión, que recomienda prohibir la compra de oro a Rusia y así alinear las sanciones con sus socios del G7. 

Otra propone añadir a nuevas personalidades rusas en la lista negra de la UE. 

«Moscú debe seguir pagando un alto precio por su agresión», dijo el viernes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La guerra en Ucrania entrará en su sexto mes el 24 de julio, pero hasta ahora no hay un número oficial de víctimas civiles.

Según la ONU, cerca de 5 mil personas murieron, entre los cuales figuran más de 300 niños, pero es probable que la cifra real sea mucho mayor.

Sólo en la ciudad de Mariupol (sureste), que cayó en mayo tras un terrible asedio, las autoridades ucranianas señalan que hubo 20 mil muertos.

En un fin de semana marcado por la tensión, el domingo la policía de Rusia detuvo a la periodista Marina Ovsyannikova, de 44 años, quien en marzo interrumpió una transmisión en vivo para denunciar la acción militar en Ucrania, informó su abogado, sin que se conozca un comunicado oficial del Kremlin.

El sábado el operador ucraniano de energía nuclear acusó a las fuerzas rusas de desplegar lanzadores de misiles en la central nuclear de Zaporhiyia, una zona que está bajo control ruso desde marzo.

«La situación [en la planta] es extremadamente tensa y la tensión aumenta día a día. Los ocupantes están trayendo su maquinaria, incluidos los sistemas de misiles con los que han atacado el otro lado» del río Dnipró y «el territorio de Nikopol», 80 km al suroeste de Zaporhiyia, indicó Petro Kotin, presidente de la compañía nuclear ucraniana Energoatom, en Telegram.

Unos 500 soldados rusos siguen en el recinto de la planta y la tienen bajo su control, aseguró.

Actualmente, el grueso de los combates tiene lugar en el sur y en la cuenca minera e industrial del Donbás, en el este, parcialmente ocupada por los separatistas prorrusos desde 2014. 

Las fuerzas separatistas acusaron al ejército ucraniano de haber lanzado 60 cohetes contra un barrio de Donetsk. 

«Alcanzaron edificios residenciales», dijeron, publicando imágenes de edificios reducidos a escombros, sin informar de víctimas por el momento.

El viernes, las fuerzas separatistas afirmaron que se estaban acercando a su siguiente objetivo, Siversk, después de haberse hecho con el control de las localidades hermanas Lysychansk y Severodonetsk, unos 30 kilómetros al este.

Según el Ministerio británico de Defensa, «las fuerzas rusas avanzan lentamente hacia el oeste, tras bombardeos y asaltos en dirección a Siversk desde Lysychansk, para abrir una vía hacia Sloviansk y Kramatorsk».

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso afirmó el domingo que había destruido un «almacén de misiles antibuque Harpoon entregados a Ucrania por la OTAN» en Odesa, en el sur, a orillas del mar Negro.

Ucrania lo negó y dijo que Moscú había destruido el «almacén» de una empresa ajena al ámbito militar.

Con información de El Universal

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