Donde el sueño y la esperanza se construye: la historia de María Ofelia

  • La escuela bilingüe en las montañas de Santa Catalina ha llevando educación a los pequeños estudiantes

Ramiro Gómez / Corresponsal Diario de Chiapas

Copainalá, Chiapas.- El poblado de Santa Catalina municipio de Copainalá, rodeado de verdes montañas, en este rincón del país, alberga a 70 familias, unas 180 almas, que han hecho un gran esfuerzo para construir un sueño, donde la modernidad aún no llega, sin embargo, un salón de clases, representa como símbolo de lucha por un futuro mejor.
Era agosto de 2017 cuando la comunidad, con la maestra Florelinda Ramírez Reyes al frente, comenzó a construir lo que sería el refugio del conocimiento para 20 niños y niñas. Con escasos recursos, pero abundante determinación, los padres de familia levantaron un espacio, aunque modesto, se convertiría en el lugar donde la semilla de la educación echaría raíces profundas.
Entre los estudiantes de primero al sexto grado, quienes comparten un solo espacio, una joven destacó por su dedicación y pasión por aprender: María Ofelia Sánchez Monjaraz. Ella, con su espíritu tenaz, se convirtió en la única alumna en graduarse de la Primaria Bilingüe Niños Héroes de Chapultepec, obteniendo un promedio sobresaliente de 9.0. No fue un camino fácil. La escuela, de un solo salón, carece de los recursos básicos: sillas, mesas, e incluso de un pizarrón. Aun así, la maestra Ramírez Reyes, con 23 años de experiencia en zonas rurales, logró crear un ambiente de aprendizaje donde la multiculturalidad y la disciplina florecieron.
“En un salón tengo seis filas, cada fila es un grado, en una tengo un alumno, en otros 5, o 6, así me organizo para apoyarlos. Se necesita de mucha paciencia y vocación, gracias a Dios que todos los alumnos son muy disciplinados, tengo el apoyo de los padres de familia, forman parte de un proceso de educación de sus hijos. Entre todos los grados existe una multiculturalidad, hay un intercambio de conocimientos, todos son muy disciplinados, se realizan talleres de danza, hacemos muchas cosas con la Nueva Escuela Mexicana”, afirmó Ramírez Reyes.
María Ofelia no solo sobresalió académicamente; también brilló en la Olimpiada de Conocimiento a nivel regional, alcanzando el segundo lugar. Sin embargo, las limitaciones económicas le impidieron participar en la fase estatal 2024, que se celebró en Tuxtla Gutiérrez. Este fue un golpe duro para una joven tan prometedora, pero no la hizo desfallecer en su camino hacia el conocimiento.
La historia de esta pequeña escuela es también la historia de una comunidad unida. Los padres de familia en agosto de 2017, compraron un terreno para construir un salón, logrando su objetivo en tan solo 20 días de arduo trabajo. Este esfuerzo colectivo no solo proporcionó un espacio físico para el aprendizaje, sino que simbolizó la esperanza de un futuro mejor para sus hijos. En 2023 estrenaron un salón nuevo, desplazando las maderas con materiales de block.
La maestra Ramírez Reyes, quien ha enseñado en diversas comunidades de Chiapas, desde Chenalhó hasta Copainalá, resalta la importancia de la educación en las zonas indígenas. A pesar de las carencias, afirma que con disciplina y apoyo comunitario, los niños pueden alcanzar grandes logros. Su relato no es solo de enseñanza, sino de amor y dedicación hacia sus estudiantes, que ven en ella no solo una educadora, sino una guía en un mundo lleno de desafíos.
Sin embargo, las necesidades persisten. La escuela requiere de mobiliario adecuado, material didáctico y apoyo para actividades extracurriculares como el deporte. Aunque la comunidad ha hecho mucho con poco, esperan que las autoridades educativas reconozcan su esfuerzo y brinden el apoyo necesario para mejorar las condiciones de enseñanza.
La historia de María Ofelia Sánchez Monjaraz y la escuela de Santa Catalina es un testimonio del poder transformador de la educación y de la resiliencia de una comunidad que, a pesar de las adversidades, sigue adelante. Es un llamado a la acción, a no olvidar que en los lugares más recónditos, donde la modernidad apenas llega, la esperanza y el deseo de superación florecen con fuerza, esperando solo una oportunidad para demostrar su valor.

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