El quebranto a SMAPA: el nuevo rico tuxtleco y mago de los números

La deuda de 900 millones de pesos del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (SMAPA) se especula que tan solo es la punta del iceberg de un presunto saqueo sistemático que habría operado durante la administración de Carlos Morales Vázquez.

De acuerdo con diversas versiones, durante los seis años de ese gobierno municipal no se destinó un solo peso a la rehabilitación de infraestructura hidráulica: ni tuberías, ni sistemas de captación, ni mantenimiento preventivo. El abandono fue total. Sin embargo, en contraste, se presume que los registros contables revelan una inusual y constante erogación de recursos en rubros como supuestas obras, seguros médicos privados, “reparaciones” de alcantarillado y adquisiciones infladas de insumos.

Detrás de esta danza de facturas emerge un nombre que, aunque discreto en lo público, resuena con fuerza en los pasillos del poder: Arquímedes “N”, contador de profesión y señalado como el presunto cerebro financiero de la operación. Cercano, compadre y operador de confianza del exalcalde, habría tejido una red de empresas fachada, outsourcing y mecanismos contables que facilitaron el desvío de recursos millonarios.

El llamado “mago de los números” no sólo habría operado en Tuxtla. Versiones apuntan a que replicó el modelo en otros municipios, como La Trinitaria, aprovechando vínculos políticos y familiares. Un esquema que, según fuentes, permitió un enriquecimiento acelerado difícil de justificar bajo cualquier lógica de ingresos lícitos.

Y como suele ocurrir en este tipo de historias, los excesos dejan huella. Propiedades, negocios y lujos comienzan a dibujar el mapa del dinero. Entre los bienes que presuntamente conforman su patrimonio destacan residencias en fraccionamientos exclusivos, terrenos, desarrollos inmobiliarios en puerta, salones de eventos valuados en decenas de millones de pesos, un restaurante, participación en una clínica médica y una colección de vehículos de alta gama.

Pero el escándalo no se detiene ahí. De manera extraoficial, también se especula que parte de esta fortuna habría sido invertida en propiedades ubicadas en el estado de Querétaro, lo que refuerza la hipótesis de una red de triangulación de recursos más amplia, producto —según versiones— de la complicidad entre Carlos Morales y Arquímedes “N”.

Una de las pistas más delicadas apunta al uso de familiares como prestanombres, una práctica común en esquemas de lavado de dinero que, de confirmarse, podría constituir un error clave en la aparente sofisticación del mecanismo financiero.

Mientras tanto, SMAPA enfrenta hoy las consecuencias: infraestructura colapsada, servicio deficiente y una deuda que compromete el futuro del suministro de agua en la capital chiapaneca.

La pregunta que comienza a cobrar fuerza es inevitable: ¿cómo pudo operar durante tanto tiempo un esquema de tal magnitud sin conocimiento del entonces presidente municipal? Bajo la premisa de que “el jefe se entera de todo”, la duda ya no es si hubo irregularidades, sino hasta dónde llegaban las responsabilidades.

Ante este panorama, crece el llamado ciudadano a que las autoridades competentes realicen una investigación a fondo, sin simulaciones ni encubrimientos, y que se deslinden responsabilidades. El presunto quebranto millonario a SMAPA no puede quedar impune.

Porque si algo ha demostrado la historia reciente, es que no existe desfalco perfecto. Y en este caso, el rastro del dinero parece estar más vivo que nunca.

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