José Luis Castro Aguilar se convierte en historia

– A los 67 años de edad, muere el cronista oficial de Tuxtla Gutiérrez, nombrado desde el 2002

Karla Gómez/Diario de Chiapas

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- Un pequeño ruido me sacó del delgado sueño que tenía. A la una de la mañana y contando del día sábado, la noche parecía una boca feroz capaz de devorarnos, estamos a pocas semanas de cumplir un año de este confinamiento a causa del COVID-19.

Horas antes ya se había anticipado, de manera discreta comunicaron que se había puesto grave el cronista José Luis Castro Aguilar. El silencio quedó vacío y el celular, ajeno a cualquier pena, comunicaba su muerte. José Luis Castro Aguilar falleció. Dejó este plano lleno de historias, personajes y libros para convertirse en palabra, en ausencia, en imagen que será dibujada por mucho tiempo por amigos, familiares y generaciones venideras que podrán verlo a él caminar por las ruinas del Tuxtla que se fue y que vio nacer.

De manera audaz seguirá hablándonos a través de los libros que publicó, en donde escribía parte de la identidad cultural de los tuxtlecos, de aquellos hombres y mujeres que coloreaban las calles de una ciudad que ha perdido su rostro y vive en el recuerdo colectivo, en fotografías que muestran lo que una vez se tuvo y fue destruido por políticos que en aras de hacer de la ciudad una metrópoli, dejó a la zona sin símbolos que identifiquen a sus pobladores.

En medio de la pandemia, el hijo predilecto de Tuxtla se va con sus cronicuentos, con sus poemas, con sus crónicas; se va con las series de talleres que impartía, con ese archivo histórico que tanto amó y se molestó cuando filtró agua en el Archivo Histórico del Estado y se estaban dañando papeles y periódicos, y la institución cultural no hacía nada al respecto.

También vivió la historia dos veces. Es decir, cuando recién reinauguraron el Centro Social Francisco I. Madero (luego de varias modificaciones), detallaba de manera cronológica la importancia histórica del espacio y tembló, tembló como hace décadas también había ocurrido y justamente informó.

A los 67 años de edad se fue el cronista oficial de Tuxtla Gutiérrez nombrado desde el 2002. El hombre de la maleta negra, que repartía sus folletos al inicio o término de un evento. El hombre que conservó su bigote al estilo chevron o italiano, en donde no sólo reflejaba su personalidad fuerte sino su pasión por la cultura.

El personaje del barrio Niño de Atocha, distinción que le concedieron el 28 de febrero del 2018 mediante el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura, por su compromiso en el rescate y difusión de la historia, dejó el mundo la crónica histórica y contemporánea y el periodismo cultural.

El licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Chiapas nació el 2 de septiembre de 1953, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, ciudad que él hizo que constantemente existiera a través de los artículos de investigación que publicaba.

Desde la fundación de Tuxtla Gutiérrez, a la señora de las marimbas, desde la independencia de Chiapas a vámonos de pinta, el cronista no sólo fue subjetivo ante los acontecimientos, fue un alentador a las nuevas generaciones al impartir talleres sobre crónica.

-Antes los periódicos te compraban la nota. Uno podía escribir dos, tres o cuatro notas, y sólo te pagaban la nota que les interesara. Era más difìcil que te pagaran, amiga- contó en plática el maestro de cabello lacio y piel morena, que observó cómo al paso del tiempo las secciones culturales de periódicos recortaban sus páginas y condicionaban al número de caracteres a los columnistas.

En un pequeño restaurante, del lado norte de Tuxtla Gutiérrez, Castro Aguilar disfrutó su ensalada de camarón y un refresco embotellado. Era un sábado del 2018, estaba recargado en una mesa y hablaba de crónica e historia. De personas que admiraba: Fernando Castañón Gamboa, Eliseo Mellanes Castellanos, Armando Duvalier o Juan Villoro, cronista que siempre citaba. De como el Archivo Histórico se convirtió en su segunda casa, en ramas de árboles que fueron clasificándose y luego le dieron sombra, le dieron esa luz para compartir con sus textos periodísticos que constantemente compartía mediante correo electrónico o vía WhatsApp. Por tanto, se podía leer los materiales bibliográficos de la Sección Chiapas.

También rescató la Hemeroteca Pública “Fernando Castañón Gamboa” y el Archivo Histórico del Estado que estaban en los sótanos de la biblioteca; e hizo difusión histórica de 111 municipios de Chiapas.

Èl era hijo de María Antonia Aguilar Morales (mesera) y Mariano de Jesús Castro Zúñiga (carnicero). Después de ausentarse por 3 años del aula escolar, la señora María Antonia Aguilar Morales se enteró de un programa especial de educación para niños pobres que ofrecía el Colegio de Niñas (1963). De esta forma, José Luis Castro cursó los estudios básicos. Debido a la situación económica que acechaba en su núcleo familiar, construyó una cajita de bolero para que pudiera trabajar. 

 

Terminó su educación básica en la Escuela Primaria “Ángel Albino Corzo”, (actualmente Casa de la Cultura de Tuxtla). Cursó el Diplomado en Periodismo Cultural por la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García” (1995); fue integrante del Taller de Literatura de la Universidad Autónoma de Chiapas que coordinó el poeta Armando Duvalier (1981). En 1985 fue cofundador de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A. C. y en 1997 de la Asociación de Cronistas del Estado de Chiapas. 

 

A partir de 1971 comenzó su labor de promotor cultural en la Biblioteca Pública del Estado, ya que inició la difusión bibliográfica de la “Sección Chiapas”, En 1975 sistematizó los trabajos del Taller Literario CECyT-ICACH, en coordinación con la Casa de la Juventud de Chiapas (INJUVE); en 1977 inauguró el primer Centro Cultural del CECyT-ICACH financiado por el profesor Andrés Fábregas Roca.

 

Castro Aguilar inició el año muy animado. Formaba parte de los maestros que impartirían el taller “La crónica en México”, en donde su última participación, debido a su estado de salud, fue el 13 de enero. Fue un hombre armonioso e íntegro, un hombre que hizo de la crónica su casa.

Compartir:

Un comentario

  1. A Nombre de la familia Castro García hacemos extenso el agradecimiento al Diario de Chiapas por esta hermosa nota periodística, una de las mejores que he tenido la oportunidad de leer acerca de mi padre José Luis Castro Aguilar.
    mi reconocimiento especial a la C. Karla Gómez, ojala pudiera ponerse en contacto con nosotros para ofrecerle personalmente nuestra gratitud.

    Julio Castro
    9611691832

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *