La radio ante el streaming y las inteligencias artificiales

La radio ante el streaming y las inteligencias artificiales

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

¿Dónde quedó la radio de los saludos, de las cartas o de las peticiones musicales? Atrás quedaron esos aparatos enormes que reunían a las familias para escuchar música, noticias, radiocuentos o radionovelas; eso parece ser solo el recuerdo de una época que no volverá.

Los avances tecnológicos no trajeron un panorama positivo para la radiodifusión; las plataformas de entretenimiento, los podcasts, los nuevos formatos televisivos, la industria musical digitalizada, las redes sociodigitales, los algoritmos y las inteligencias artificiales, impusieron nuevos retos en materias de contenido y de producción.

La digitalización revolucionó los modos tradicionales de producción de contenidos sonoros con cartucheras, cassettes, acetatos o cintas de carrete abierto; impuso condiciones para sustituir esos dispositivos analógicos que prevalecieron en el siglo pasado. Actualmente, hay millones de archivos musicales y efectos de sonido disponibles para posproducir todo tipo de materiales.

En lo que llevamos de esta década la radiodifusión redefinió sus estrategias de programación, contenido y publicidad; la digitalización no fue discutida ampliamente por los expertos del medio y fue tomada como ventajosa; pese a esta amplia gama tecnológica la radio tiene dificultades para competir con otros medios por la predominancia de la cultura visual.

Quienes se dedican a la radio se adaptaron a estos procesos que impusieron nuevos formatos para clasificar a las audiencias, la publicidad, la programación musical y el ejercicio periodístico. Las inteligencias artificiales automatizaron completamente los procesos de grabación, producción y locución; estos sistemas, incluso, pueden crear emisoras que funcionan sin intervención humana.

Los contenidos creados por las personas, o por lo menos supervisados por éstas, tienen delante de sí un complejo tecnológico que amenaza con desplazarlas; por ejemplo, RadioGPT (listen.streamon.fm/radiogpt) creada por la empresa Futuri en el año 2023, genera contenidos de manera autónoma y utiliza voces artificiales de alta calidad. En su página web esta empresa precisa:

“RadioGPT revoluciona el contenido de radio visual localizado al utilizar la tecnología de vanguardia de GPT-4, la tecnología de voz AI y el sistema impulsado por CLOSE RadioTV VirtualAnnouncer, WebGrabber, para el descubrimiento de historias específicas y el contenido social. Esta combinación única proporciona una experiencia de radio visual incomparable que se adapta a cualquier mercado y formato” (traducción del autor).

En otro ámbito, la brecha en materia de audiencias es cada vez mayor entre las radiodifusoras y las plataformas digitales; en materia musical, por ejemplo, hoy en día los jóvenes prefieren escuchar música de distintos géneros en sus dispositivos móviles en Spotify, Apple Music o Amazon Music, que sintonizando la radio. Esas plataformas determinan la forma en que escuchamos música; las listas de las canciones están elaboradas algorítmicamente y la capacidad de elegir es aparente.

Esas plataformas están incorporando a las inteligencias artificiales en sus servicios; Spotify presentó “AI DJ”, una herramienta que genera listas de reproducciones basadas en las preferencias y estados de ánimo de los usuarios. Como si se tratase de una serie de ciencia ficción, las canciones son presentadas por un locutor virtual; así mismo, YouTube Music experimenta con “Radio Builder”, que propicia todo un sistema de recomendaciones.

Esto no es solo una interpretación alarmante, es un análisis de las transformaciones de los impactos de la tecnología en los hábitos de consumo musical derivados de la imposición de un sentido de cómo entretenerse; ante esto las radiodifusoras trabajan en adaptarse a esos nuevos hábitos con la producción de podcasts que tienen la facultad de retransmitirse en las redes sociodigitales. Pero esto no ha sido suficiente.

En esta agonía, la radiodifusión también compite de forma desigual con plataformas como Netflix, Disney Plus, Amazon Prime, HBO, entre otras; la gente prefiere ver películas, series, eventos deportivos o conciertos en sus pantallas planas o dispositivos móviles que escuchar radio. Por si fuera poco, Netflix experimenta con formatos de audio que pretenden incrementar su presencia en un mercado que no solamente dejó de escuchar radio, sino que también dejó de leer.

En materia de noticias, el panorama se transformó y cada vez hay más emisoras cuyos contenidos en distintos ámbitos y géneros periodísticos son generados vía inteligencias artificiales; estas herramientas están sustituyendo paulatinamente tanto al trabajo reporteril como la presentación en vivo. Es indiscutible que los algoritmos facilitan las labores de los periodistas en el análisis de datos, pero poco se ha analizado sobre los riesgos para la calidad y la credibilidad de las noticias.

Este es un panorama un tanto nihilista de un medio que tiene condiciones desiguales de competencia y que requiere con urgencia la creación de estrategias que permitan el retorno de formatos llenos de calidez hechos por personas.

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