Montecristo, polvorín de corrupción

La alcaldesa Edelmira Nolasco sólo dejará pobreza y desigualdad en este municipio

José Velasco / Corresponsal Diario de Chiapas 

Montecristo de Guerrero, Chiapas.- La administración fallida de la alcaldesa morenista, Edelmira Nolasco Martínez, únicamente dejará pobreza, desigualdad y abandono en los tres años de gobierno en Montecristo de Guerrero. 

En su administración “de cuarta”, imperó el nepotismo, la corrupción y estancamiento económico de un municipio considerado como el productor número uno de café de altura en la Región Frailesca.

De la transformación que tanto habló en campaña, únicamente tuvo efecto para su familia porque para el pueblo solo hubo mentiras, traición y más pobreza. 

A menos de dos meses de concluir su administración municipal, la alcaldesa Edelmira Nolasco Martínez, únicamente fue un “fantoche” en la alcaldía municipal, pues el que realmente gobierna es el presidentito, su esposo Macario Ángel Díaz, quien en la nómina aparece como secretario particular de la alcaldesa. 

La inmensa expectativa de una transformación se convirtió en una gran estafa para Montecristo de Guerrero, toda vez que no hubo obra pública, nunca gestionó la construcción del Puente San Nicolás que el pueblo demanda desde hace años para tener un puente digno y mucho menos hubo obras de impacto social. 

No pasó de sus puentecitos vados, arreglo de calles y obras que por derecho le corresponde al pueblo del programa Compladem, pero no hubo agua, drenaje y programas sociales para el beneficio de los productores y de las mujeres emprendedoras. 

No hubo nada nuevo, los proyectos envejecen y la alcaldesa enriqueció, pasando a formar parte de los nuevos millonarios del municipio de Montecristo de Guerrero, que por cierto ya no vive en ese lugar sino en la capital chiapaneca. 

La falta de capacidad para gobernar y la mentira fueron los principales efectos de la corrupción, pues lamentablemente el municipio no mejoró y las condiciones de vida de la mayoría de la población se han visto deterioradas. 

Montecristo de Guerrero, polvorín de corrupción, de miseria, de desigualdad y de nepotismo por las autoridades municipales.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *