Las Fiestas de la Vendimia en el Valle de Guadalupe cumplieron 35 años de reunir a vitivinícolas, cocineros y amantes del vino en uno de los encuentros más importantes de la región. Este año, 90 casas productoras ofrecieron lo mejor de su cosecha, acompañadas de una experiencia gastronómica única.
Uno de los momentos más esperados fue la tradicional paella gigante, preparada por un centenar de paelleros que participaron en el evento, cada uno aportando su toque distintivo a la receta. Entre ellos destacó el equipo Villaflores, que, fuera de concurso, sorprendió con una propuesta que combinó técnicas y sabores: mientras cocinaban su paella al aire libre, en el interior de su asador-horno horneaban un lechón, además de preparar una mariscada en barro asturiano y panes de naranja para acompañar con café de altura.
Los asistentes celebraron la creatividad y calidad de los platillos, destacando la tradición y el sabor de la paella de Villaflores, reconocida por comensales que los han seguido desde hace más de 18 años. “Fue una sorpresa poder degustar tres platillos tan distintos en un mismo espacio”, compartieron algunos de los presentes.
Aunque el primer lugar de la competencia oficial recayó en otro equipo, Villaflores se consolidó como favorito entre el público, reafirmando su lugar en la memoria gastronómica de las Fiestas de la Vendimia.













