Revalorar el amor, la empatía y el humanismo. Tema de Buen Vivir y pedagogía de las conciencias
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Vivimos tiempos irónicos donde el desarrollo social, humano, científico y tecnológico logrado al siglo XXI opacó el esplendor de la filosofía y las bellas artes; modificó al civismo; minimizó los principios y valores éticos; limitó la capacidad de razonamiento y capacidad innata de interrogación del ser humano y; ha venido deshumanizando el pensamiento al ir perdiendo la capacidad crítica y afectiva; siendo este último efecto destacado que ha impactado a la descomprensión del significado y aplicación del amor, empatía y humanismo en la vida diaria, creando ciudadanos insensibles con visión material y práctica de la vida, donde el yo se impone ante el todos rompiendo con la codependencia social y la naturaleza humana, creando modelos de libertad del YO.
El amor se rige por la empatía, el humanismo y la solidaridad, que se construye en la mayéutica socrática a partir de la visión de la vida, valores y principios que regulan y humanizan el razonamiento y percepción de las cosas tangibles e intangibles; siendo el amor abordado por la Psicología como un fenómeno con componentes biológicos y psicológicos que influyen en la sobrevivencia y la conexión social. Por su parte la psiquiatría lo considera como un proceso neuroquímico, psicológico y evolutivo que impacta a la salud mental; para la medicina es un fenómeno bioquímico en el cerebro y liberación de neurotransmisiones que impacta en la salud física y mental. El amor actúa como medicina natural que reduce el estrés y fortalece el sistema inmunológico y; para la sociología el amor es fenómeno social culturalmente construido y moldeado por normas, valores y estructuras sociales.
Como se observa en la visión científica el amor es construcción mental y afinidad determinado por la percepción social, psicológica y biológica de las cosas donde reina la sabiduría, que nos lleva a destacar que antes de las ciencias esta la filosofía como forma de pensamiento de amor a la sabiduría; que como disciplina se basa en preguntar el porqué de las cosas que expliquen las razones y perspectiva de la existencia humana, construyendo saberes. Es sentimiento, virtud, impulso, instinto, inclusión, conciencia que cubre carencias de quien lo expresa; siendo en este orden sustantivo delimitar el amor desde la visión de la filosofía antigua para trascender la visión del amor como pasión y el amor como el corazón que se comercializa el 14 de febrero.
Decía platón que el amor es el anhelo de nuestra otra mitad perdida; lo que consideramos nos hace falta para ser felices y plenos; coincidente con Sócrates que planteó que el amor es una carencia que nos impulsa a buscar el bien y la sabiduría. Sí buscamos es porque algo nos falta, siendo preferible amar los bienes del alma que los bienes físicos. Para Aristóteleses el camino para la vida ética y política del hombre en comunidad; desarrollándose en la filosofía antigua grandes conceptos de contenidos de saberes que delimitan cuatro facetas del amor; iniciando con el Eros identificado como el deseo apasionado, la atracción del hombre y a mujer, el amor de corazones.
Un siguiente concepto es la philia que es el amor en la grandeza de la amistad, ciudadanía, afinidad, empatía, modos de pensar y vivir, que nos convierte en seres capaces de pensar y de actuar; es el arte de la convivencia, solidaridad e inclusión. Continuando con el ágape que tiene que ver con el amor altruista incondicional que busca el bienestar de los demás, la solidaridad, el bien común; la filantropía y; la filautía que es el amor propio para poder amar a los demás y a lo demás. Es la revalorización de uno mismo identificando nuestras grandezas, virtudes y capacidades. Es la grandeza de nuestra autoestima y capacidad de resiliencia.
En este orden, en la filosofía contemporánea destacó Max Scheler que el amor surge de una carencia donde hay algo del otro que necesitamos tener; la tierra misma y la naturaleza. Es capacidad del ser humano en su afectividad de lo que quiere, le gusta y requiere. Es desarrollar la capacidad y la sensibilidad de percibir el dolor y la alegría de los otros. El amor es lo contrario al odio. La tendencia a buscar el bien es el amor. El amor es abrir nuestro corazón y nuestro pensamiento al bien común en armonía con la tierra, naturaleza y los que nos rodea, pensando en que cada cosa tiene una razón de existencia. “Amar a alguien de quien puedo aprender a ser más sabio, más bueno y más virtuoso” como lo citan el Dr. Javier López Sánchez, rector de la Universidad Intercultural de Chiapas UNICH y el Dr. Roger Mandujano Ayala, Secretario de Educación.
El amor en una visión amplia de bien común que el sector educación en Chiapas se ha propuesto impulsar en sus líneas de acción del Programa Sectorial de Educación 2025-2030, basado en el Lekil Kuxlejal Buen Vivir y la pedagogía de las conciencias y sustentado en la concepción filosófica de la filautía y la philia; donde el pensamiento se centre en hacer ciudadanía con humanismo e interculturalidad; fomentar la amistad; la empatía; dialogo, solidaridad; respetar los modos de pensar, vivir y las expresiones culturales. Revalorar la vida, los derechos de la tierra, la naturaleza y nuestra dependencia como seres humanos, asumiendo que sin tierra fértil y naturaleza no hay vida.










