- Planeaban una operación criminal con armas de fuego para escapar de la cárcel El Infiernito, en Escuintla, a 214 kilómetros del río Suchiate
José Cancino / Corresponsal Diario de Chiapas
Guatemala.- Reclusos de la cárcel de máxima seguridad conocida como El Infiernito, situada en Escuintla, Guatemala, preparaban una fuga masiva con huida, la mayoría de ellos, hacia Chiapas, según revelaron investigaciones que la Policía Nacional Civil (PNC) realizó.
Las diligencias realizadas por la PNC, subrayan que un total de 225 reos asociados con pandillas como el Barrio 18, pretendían huir en una operación criminal conjunta, para lo cual se habían preparado con armas de fuego y otros objetos que impidieran fueran detenidos durante la maniobra.
Según las autoridades policiales que agotaron esta investigación, la semana pasada realizaron una requisa que dio como resultado el aseguramiento de dos armas de fuego, al parecer del calibre 9 milímetros, así como cargadores y 68 municiones.
“Había una gran posibilidad que realizaran una fuga masiva, por eso se realizó el traslado de manera rápida a otras cárceles del país de 225 reos que tienen relación directa con pandillas”, afirmaron los investigadores.
Según los interrogatorios, muchos de los que se fugarían no se esconderían en territorio guatemalteco y buscarían una salida rápida hacia México, para refugiarse temporalmente en localidades como Suchiate y Tapachula, con la intención de escalar hacia otras regiones del país, camuflados con los flujos migratorios constantes.
Hasta entonces, no se sabe el número determinado de los prisioneros que planeaban la fuga, pero dentro de las indagatorias y operativos las autoridades penitenciarias localizaron caletas donde escondían objetos que utilizarían para el escape.
Durante esta búsqueda, policías hallaron electrodomésticos, aires acondicionados y hasta especies animales en peligro de extinción que líderes pandilleros tenían al interior, tales como mapaches, águilas, cocodrilos y zorros.
Las autoridades guatemaltecas notificaron sobre la investigación a los gobiernos de Honduras y México, ante la posibilidad que significara una operación criminal de escala internacional.











