Tenochtitlan emerge por las ventanas arqueológicas

Siete siglos de historia subyacen bajo el suelo del Centro Histórico, corazón de la Ciudad de México. La antigua ciudad de Tenochtitlan es parte de esa memoria que ha emergido con los años. El Templo Mayor es la muestra más conocida, pero no la única. Por Fray Bernardino de Sahagún se sabe que el recinto sagrado de Tenochtitlan abarcaba 78 templos, de los cuales se han encontrado 46 vestigios, pero solamente en 24 casos está identificado a qué deidad estaban dedicados.

enochtitlan es un rompecabezas inacabado, del que sin prisa, pero sin pausa, se conoce cada vez más. A través de 42 ventanas arqueológicas es posible asomarse a las huellas de aquella ciudad fundada por los mexicas en el año 1325 después de Cristo y conquistada por los españoles el 13 de agosto de 1521. “El eco de un tiempo lejano viene arrastrándose por la arena”, dice la canción Ecos, de Pink Floyd, que cabe para describir lo que pasa el subsuelo del Centro Histórico.

Forbes México visitó las últimas tres ventanas arqueológicas habilitadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH): una escalinata de la Casa de la Serpiente, ubicada debajo de la Casa del Marqués del Apartado; el templo de Ehécatl, dios del viento, y el Juego de Pelota, debajo de Guatemala 16 ?que es una extensión del Hotel Catedral? y el Huei Tzompantli, debajo de una vieja casona patrimonial ubicada en el 24 de Guatemala, detrás de la Catedral.

Es el arqueólogo Raúl Barrera, que encabeza el Programa de Arqueología Urbana (PAU) del Centro Histórico, el encargado de guiar la primera incursión en los rastros de Tenochtitlan. La primera parada es en la escalinata del Coateocalli, que significa Casa de la serpiente. Explica que fue descubierta en 1901 y es, de hecho, la primera ventana arqueológica, aunque en aquel entonces no fue concebida bajo ese concepto. Más de 100 años este vestigio permaneció oculto de la mirada pública.

“No todas las ventanas arqueológicas que existen en el Centro Histórico son públicas”, advierte el arqueólogo. “Algunas están en edificios públicos, otras en edificios particulares y los accesos en algunos casos son muy restringidos, desde luego que se pueden visitar, pero con un previo trámite y solicitud para poder entrar a estos lugares”. No es el caso de la escalinata, ubicada debajo del patio central de la Casa del Marqués del Apartado, en la esquina de Donceles y Argentina.

El hallazgo se hizo cuando el gobierno de Porfirio Díaz quería rehabilitar el edificio para instalar ahí la Secretaría de Justicia e Instrucción Pública. El arqueólogo Leopoldo Batres fue el encargado de realizar el salvamiento arqueológico. “Lo primero que encuentran en el centro fueron los restos de una gran escultura que se conoce como Xiuhcóatl, que es la representación de una serpiente de fuego. Esto fue el 19 de noviembre de 1901”, explica Barrera Rodríguez.

 “días después, el 9 de diciembre, se encuentra otra gran escultura que es el Ocelotl Cuauhxicalli, es un felino que está agazapado y en la espalda tiene un recipiente, una cavidad con las representaciones de Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, que se están autosacrificando. En este recipiente se depositaban ofrendas”. La escalinata nunca había recibido un baño de sol, pues estuvo oculta, hasta que en 2018 empezaron los trabajos para habilitar su exhibición pública.

Estos hallazgos motivaron más excavaciones y fue así como se encontró una escalinata que “debía servir para comunicar con un templo que se encontraba en la parte superior. No sabemos exactamente a qué deidad se dedicaba este templo, pero existe la posibilidad de que estaba asociado al Coateocalli, que quiere decir Casa de la serpiente y era el lugar donde guardaban las representaciones de deidades que eran traídas de otros pueblos conquistados por los mexicas”.

Con la información de: Forbes

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