Por Mesa de Redacción Diario de Chiapas
Donald Trump ha vuelto al centro del debate comercial internacional con una declaración que reaviva las tensiones entre Estados Unidos, México y Canadá. El presidente estadounidense, aseguró que sus socios en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no han respetado los términos del acuerdo, y anunció que buscará renegociarlo antes de la fecha prevista en 2026.
“Este tratado fue una gran victoria, pero la gente no lo ha respetado”, lanzó Trump, en referencia a Canadá y México. Sus palabras, lejos de ser una simple crítica, se acompañaron de amenazas concretas: imponer aranceles del 25% al acero y aluminio importado desde ambos países si no se sientan pronto a renegociar.
Uno de los puntos que más le incomoda al mandatario es el uso del T-MEC para introducir productos de origen chino al mercado estadounidense. Según Trump, se trata de una estrategia de “trampa comercial” disfrazada bajo el paraguas del libre comercio, lo que —a su juicio— perjudica directamente a los trabajadores y a la economía de Estados Unidos.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con firmeza. Reconoció que el T-MEC ha sido clave para el desarrollo económico regional y advirtió que, si bien su gobierno está dispuesto a dialogar, no aceptará imposiciones que comprometan la soberanía nacional.
A esta preocupación se sumó también la voz del primer ministro de Quebec, François Legault, quien pidió agilizar la renegociación del tratado para disipar la incertidumbre que generan las amenazas de Trump. “No podemos permitir que el acuerdo se debilite por tensiones políticas”, expresó.
Por su parte, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, confirmó que existe presión por adelantar la revisión del acuerdo. “Que lo adelante, a mí no me estorba”, declaró, dejando entrever que México no teme entrar en una nueva ronda de negociaciones, siempre que sea en condiciones justas.
El T-MEC, que entró en vigor en 2020, fue una de las grandes banderas comerciales de Trump durante su primera presidencia. Reemplazó al antiguo TLCAN con una versión actualizada que buscaba beneficiar a los trabajadores estadounidenses. Sin embargo, las tensiones recientes demuestran que, a cuatro años de su implementación, el acuerdo aún está lejos de consolidarse como un pacto sólido y libre de controversias.










