A. Marroquín / Diario de Chiapas

En Chiapas, el daño ambiental se refleja desde la tala inmoderada, quemas en áreas naturales protegidas, contaminación de arroyos y ríos, entre otros.

Tan sólo en la capital del estado, el arroyo Totoposte, el cual era conocido y reconocido por pobladores de la zona norte oriente de la ciudad por sus aguas limpias, hoy es un dolor de cabeza para quienes viven en las zonas aledañas del afluente.

Y es que, a través de los años este arroyo pasó de ser uno de agua cristalina a un arroyo de drenajes.

Carlos Herrera, habitante de la tercera edad, señaló que el problema se volvió insostenible hace algunos meses con el surgimiento de una nueva descarga de aguas negras que hasta la fecha no ha parado.

“De repente desembocó el agua negra y es un ‘corretal’, como que un drenaje que desembocaron en el arroyo seco… como unos cuatro, cinco meses, es reciente que desembocaron porque es mucho”, expuso.

El habitante manifestó que el problema de contaminación es tan agudo, que los malos olores se presentan las 24 horas del día, efecto que no deja conciliar siquiera el sueño de los habitantes. “En la noche no se puede ni dormir por la peste del agua”

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