La Jornada
Reconfortar a los niños en plena pandemia de Covid-19 y al mismo tiempo reconectar a los adultos con su infancia es el propósito de la puesta en escena Catsup, cuyas dos últimas funciones se presentarán este fin de semana en las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart).
Con dramaturgia de Daniela Arroio y dirección de Micaela Gramajo, la iniciativa escénica forma parte de la campaña #VolverAVerte, de la Secretaría de Cultura federal.
“Escribí la obra hace un año, poco después de que llegara el nuevo coronavirus a nuestro país y permaneciéramos confinados. Los primeros tres meses fueron demasiado complicados para mi familia en distintos ámbitos, ya que la carga doméstica se multiplicó mientras mis hijas añoraban la posibilidad de ir a la escuela”, explica Daniela Arroio (Ciudad de México, 1982) en entrevista con La Jornada.
“Aunque mi esposo y yo tratamos de motivar a nuestras hijas, una de ellas no pudo más y exclamó: ‘Mamá, necesito jugar con alguien de mi edad’. En ese momento dimensioné la situación tan extrema, delicada, difícil, que viven los niños en estas condiciones. Fue entonces cuando esta historia surgió.”










