Así fue el horrendo suicidio de Kurt Cobain

Semana

Cobain pertenece al macabro “club de los 27”, como se le ha llamado a un grupo de figuras del rock que han muerto a los 27 años luego de alcanzar la gloria.

Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones y, más recientemente, Amy Winehouse, se cuentan entre las estrellas que comparten tan particular suerte, pero la muerte de Cobain se destaca por las tormentas que la antecedieron.

Con los años se ha llegado a la conclusión de que el cantante sufría de una fuerte depresión nunca diagnosticada, a la cual se sumaba el trastorno por déficit de atención, para el cual le recetaron el medicamento Ritalin, a los siete años.

Su famosa esposa, la cantante y actriz Courtney Love, ha dicho en varias entrevistas que la suya era una verdadera obsesión, que lo llevaba a estudiar con mucha dedicación, contrario a la creencia de que él triunfó dejándose llevar por lo que le brotaba espontáneamente.

Ella ha relatado además que disfrutó muchísimo cuando desbancó a Michael Jackson como número uno en las listas.

Biógrafos y cronistas; sin embargo, consideran que la fama no disparó los ímpetus suicidas de Cobain, sino la adicción a las drogas, que se le salió de las manos.

Empezó a inyectarse heroína en 1990 y nunca paró, aunque él aseguraba que la había dejado.

En la entrevista para aquella edición de Rolling Stone, confesó: “Tengo un dolor crónico sin cura en el estómago y durante cinco años quise suicidarme todos los días. Estuve a punto de hacerlo tres veces”.

Narró que “vomitaba aire”, porque su afección no lo dejaba comer nada y que después de cantar en los conciertos trasbocaba sangre y se retorcía en el piso.

Entonces, buscó una cura por su propia cuenta y resultó que la heroína era lo único que le calmaba los dolores en el vientre.

A principios de 1994, Cobain se dio cuenta de que Courtney se sentía atraída por otro hombre y discutieron por eso. Acto seguido, se tomó casi 70 pastillas de Rohypnol, un poderoso somnífero, que lo llevó a pasar 20 horas en coma.

Cuando despertó, Cobain pareció aceptar que había tocado fondo y se internó en la clínica de desintoxicación Exodus, en Los Ángeles.

Pero hasta allí lo persiguieron sus demonios. A los tres días del ingreso, salió supuestamente a fumar, saltó la valla que separaba al lugar de la calle y nunca más se supo de él.

El 5 de abril de 1994, se inyectó una dosis triple de heroína y se pegó un tiro en la cabeza con una escopeta Remington calibre 22 que había comprado el año anterior para proteger a su familia.

Su mensaje postrero estaba dirigido a Boodah, su amigo imaginario de la infancia y en él expresó que su hija Frances estaría mejor sin él y que no quería verla convertida en una “rockera miserable, autodestructiva y muerta” como él. La joven hoy tiene un año más que su padre cuando murió y es modelo y cantante.

El gran ídolo de la generación X había nacido el 20 de febrero de 1967, o sea que este día habría cumplido 54 años.

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