Letras Desnudas
Mario Caballero
Escándalo Electoral
Dice un dicho que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Otro nos aconseja a no buscarle tres pies al gato cuando sabemos que tiene cuatro. Ambas frases nos remiten a la necedad que puede haber entre la gente que se niega a ver las cosas con claridad debido a sus propias convicciones o intereses.
Pero hay una frase que no da lugar a interpretaciones. Dice: “Si tiene pico de pato, grazna como pato y tiene cola de pato, seguramente se trata de un pato”.
Por tanto, no hay que buscarle un razonamiento, ni andar con onanismos mentales: hay pruebas contundentes, hechos registrados y testimonios de personas que estuvieron en el lugar y en el momento exacto que dan cuenta de que Carlos Morales Vázquez logró la reelección por medio de un fraude electoral.
Doy no uno, no dos, no tres, no cuatro, ni cinco, sino ocho hechos que comprueban que Carlos Morales, quien ha solicitado licencia por segunda vez para separarse del cargo en un mismo trienio, utilizó la estructura del gobierno municipal antes y durante las campañas políticas, y el mero día de las votaciones, para atraer el voto a su favor.
HECHOS
Primero. Antes del arranque del periodo de campaña, Carlos Morales, que ya había solicitado licencia para buscar ser candidato de Morena a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, apareció con gran protagonismo en eventos realizados por el Ayuntamiento capitalino. Como fue el caso del “Circuito Deportivo y Recreativo Tuchtlán”, en el cual fue fotografiado andando en bicicleta, siendo acuerpado por un grupo de cuatro jóvenes corpulentos que lo flanqueaban a diestra y a siniestra.
La persona que le tomó las fotos fue identificada como trabajador del municipio. Asimismo, los que se encargaron de darle difusión a las imágenes a través de las redes sociales y en las páginas oficiales del gobierno municipal. Trascendió, inclusive, que todas estas gentes laboraban bajo las órdenes de Alexis Sánchez Santiago, director de Comunicación Social y Relaciones Públicas del Ayuntamiento. Esto es parte de una clara campaña anticipada.
Segundo. También antes del inicio de campañas trabajadores del municipio dieron a conocer que altos funcionarios del Ayuntamiento los estaban coaccionando para favorecer la votación por Carlos Morales.
Para ello, revelaron las capturas de pantalla de la cuenta de WhatsApp de la Contraloría Municipal, cuyo titular, Ignacio Jiménez Sid, les pedía a los miembros del grupo que hicieran comentarios a favor del alcalde Morales.
Uno de los mensajes de Jiménez Sid, decía: “Buenas tardes, apóyanos con tu grupo con publicaciones donde se realce la continuidad, experiencia y buenos resultados de la administración del Lic. Carlos Morales. Ejemplo: Carlos Morales ya tiene la experiencia al frente del municipio, de llegar otro le va a costar dos años en aprender la administración por lo que será un retroceso para la ciudad”.
Ahí un claro ejemplo del mal uso de los recursos públicos en apoyo a su proyecto reeleccionista, de abuso de poder y manipulación política.
Tercero. Por órdenes de Óscar Martínez Gris, director de Tránsito Municipal, también se les exigió a los policías y trabajadores administrativos de la Secretaría de Seguridad Pública fomentar el voto a favor de Carlos Morales.
Elementos de esta dependencia evidenciaron un documento titulado “Promotores del voto”, en el que se les pedía hacer proselitismo de casa en casa, ponderar los beneficios de los programas sociales de la 4T, como los apoyos a los adultos mayores, las becas de Jóvenes Construyendo el Futuro o Sembrando Vida. De igual manera, repartir propaganda electoral, como lonas y trípticos, y entregar a los encargados de la estrategia un listado de entre 30 y cien personas a las que habían convencido de votar por Carlos Morales.
No podía faltar que estos mismos trabajadores fueran “invitados”, junto con todos sus familiares, a sufragar por el candidato de Morena.
Si esto fuera poco, los policías denunciaron que, a cambio de entregar las copias de la credencial de elector de las personas enlistadas, recibirían un pago de doscientos pesos por parte del comandante Rodolfo Galeana Castillejos, hasta donde se sabe es director de Semaforización de Tránsito Municipal y encargado de recibir las mencionadas copias.
Cuarto. Se sabe que la que dio la orden de realizar toda esta estrategia fue Karla Burguete Torrestiana, alcaldesa interina de la ciudad.
Los tres principales personajes que la apoyaron son Alexis Sánchez, quien fue el encargado de girar la instrucción a todos los jefes de área de que les pidieran a sus subalternos hacer comentarios y publicaciones en Facebook a favor de Morales Vázquez. A todo esto, no hay que olvidar que Óscar Martínez Gris es su padrastro.
Los otros son Cristóbal Flores y José Alfredo Ruiz Samayoa, titulares de la Secretaría de Desarrollo Social y de la Secretaría de Servicios Municipales, respectivamente. Ambos fueron señalados de ejercer las peores amenazas en contra de los trabajadores sindicalizados y empleados del municipio para obligarlos a apoyar al alcalde Morales.
Quinto. Durante el tiempo de campaña, Plácido Morales Vázquez abandonó su puesto en la presidencia del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje por hacer proselitismo entre la clase política chiapaneca a favor de la reelección de su hermano Carlos. Además, fue señalado de utilizar recursos públicos y de traficar influencias, pues fue él quien logró que Carlos Morales fuera candidato de Morena cuando ya este partido había nombrado a otro.
Sexto. Dos días antes de las votaciones, trabajadores de confianza del Ayuntamiento denunciaron que Karla Burguete ejercía presión sobre ellos para hacerlos votar por el hoy alcalde electo. Dijeron que les exigía fotografiar la boleta electoral a favor del morenista junto con la credencial que los identifica como empleados del municipio. Con ello –afirmaron- les garantizaban la renovación de sus contratos.
Séptimo. Tres días antes de la jornada electoral, el coordinador de los senadores del PAN, el veracruzano Julen Rementería del Puerto, declaró el desvío de 10 millones de pesos del erario de Tuxtla Gutiérrez para beneficiar la campaña de Morales Vázquez. Y responsabilizó de los hechos a Karla Burguete y al tesorero municipal, Carlos Gorrosino Hernández.
Llego al octavo. El día de la elección, a través de las redes sociales, se exhibió la apertura de casillas en distintos puntos de la ciudad alrededor de la una y media de la tarde. También fue expuesta la presencia injustificada de elementos de la Guardia Nacional en el centro de Tuxtla, y en algunos casos fueron éstos los que trasladaron los paquetes electorales. ¿Por qué? O, mejor dicho, ¿por órdenes de quién?
HUBO FRAUDE
En fin, no hay que buscarle tres pies al gato. Carlos Morales y su séquito de paleros podrán asegurar que ganaron la reelección legítimamente. Pero como pudimos ver realizaron prácticas fraudulentas, corruptas y oportunistas. Seguramente habrá muchos tuxtlecos poco informados que se los crean. Pero habrá otros que alegarán que hubo fraude porque, al final de cuentas, en algo tiene razón el presidente López Obrador: la gente no es tonta.
@_MarioCaballero









