El Cardenal

J Roberto Morales Figueroa

“Un hombre hace lo que debe, a pesar de las consecuencias personales, a pesar de los obstáculos, peligros y presiones, y eso es la base de la moral humana”. (Winston Churhill – Primer Ministro del Reino Unido)

2024 será un año crucial para el mundo, una treintena de países de todos los continentes van a elecciones. En medio de dos guerras -Ucrania e Israel- el futuro de dos de las naciones más poderosas del mundo se pone en la balanza, Estados Unidos y Rusia tendrán elecciones presidenciales. Por un lado, Rusia no presentará sorpresa alguna, con el principal opositor a su gobierno encarcelado desde 2021, Putin será claro vencedor; pero el escenario de Estados Unidos se avizora difícil de prever.

Parece ser que habrá revancha, el demócrata Joe Biden busca la reelección contra un Donald Trump que, pesar de liderar las encuentas al interior del Partido Republicano, constitucionalmente podría estar impedido para ser siquiera nominado, ¿por qué? Según la Enmienda 14 de la Constitución de los Estados Unidos de América -posterior a la Guerra Civil- están impedidos para ser electos cualquiera que “habiendo prestado previamente juramento (…) de sostener la Constitución hubiera participado en una insurrección o rebelión contra la misma”. ¿Recuerdan al semiencuerado disfrazado de bufalo mojado en el asalto al Capitolio? Bueno pues un Comité de la Cámara de Representantes que investigó ese evento recomendó imputar a Trump de haber incitado a ese evento, no ha sido procesado por ello, y hoy lidera las encuestas.

1994 fue un año convulso para México, y en especial para Chiapas. La madrugada del primero de enero de ese año surge el levantamiento del EZLN; Camacho Solís manifiesta su descontento por no haber sido seleccionado candidato presidencial de su partido, rompe y luego vuelve; en marzo ocurre el magnicidio de Colosio; en septiembre otro, el de Ruiz Massieu, presidente del partido gobernante; y para rematar, al final de ese año una crisis económica de proporciones no vistas, tal vez la mayor en la historia de este país.

El año pasado un discípulo de Camacho Solís hizo público su descontento con el método de su partido para elegir candidato, decide no romper, pero tampoco parece alinarse. Al final, sus correligionarios cierran filas y todo camina sin mayores aspavientos, sin él y a pesar de él.

Y no es que no sea válido mostrar descontento, por el contrario, es parte de la vida demócratica y de la participación en ella. Pero hay una cosa muy importante que siempre hay que recordar: se deben anteponer primero los intereses de la nación.

En 2018 en Chiapas, todo parecía indicar que Eduardo Ramírez Aguilar sería candidato a Gobernador, no sucedió. Fue elegido Senador, durante este encargo fue Presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Presidente de la Mesa Directiva, Coordinador de la bancada mayoritaria en el Senado de la República y Presidente de la Junta de Coordinación Política.

El año pasado volvió a la contienda para ser elegido candidato, como hace casi seis años no fue fácil. Y en ese contexto -luego de un camino largo por la política, haciendo realmente política- una andanada de especulaciones giró en torno a una supuesta ruptura, y firmemente sentenció: “yo solamente tengo pla A, no tengo plan B ni C, en ninguna otra sigla partidista, eso quiero que quede bien claro”. Esta frase fue determinante para demostrar su estatura política, y entender que, para él, los intereses de México y Chiapas son primero.

José Ortega y Gasset alguna vez dijo: “Yo soy yo y mis circunstancias, y si no las salvo a ellas no me salvo yo”. Eduardo Ramírez entendió que las circunstancias suyas, las de un político que aspira no solo a gobernar, sino a luchar por causas, son las de ver por la paz y estabilidad en su tierra. La vida aquilató su historia, y hoy, está a las puertas de lo inevitable, su destino: gobernar Chiapas.

Ojalá este país tuviera más políticos como él, que sepan ver primero y antes que todo por los intereses de México. No solo lo digo yo, ahí estan las manifestaciones de los Senadores de todas las fuerzas políticas en su despedida, todos reconocieron en él el valor de su palabra, de sus acciones y su compromiso.

Chiapas también está hoy a las puertas de su destino.@moralesbeto

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