El Cardenal
J Roberto Morales Figueroa
“El destino es como un sable. Solo es útil para aquellos que saben empuñarlo.” (Proverbio Japonés)
Dirigir los destinos de nuestra propia vida es, en sí misma, una tarea nada sencilla. Ante esto, cada persona nos enfrentamos de manera diaria a una serie de decisiones que habrán de repercutir -casi como un efecto dominó- en las subsecuentes. Para que las elecciones que tomemos sean las correctas, es preciso tener una meta, un puerto al cual llegar, sin ello, cualquier ruta que se trace será improductiva.
La ruta ideal a tomar entre dos puntos no es la más sencilla, ni la más rápida o la menos complicada, sino la más congruente. Y esto es así, ya que a lo largo de la travesía habrán momentos de felicidad, de tristeza y retos, y ante todas estas circunstancias el eje fundamental que dirija debe ser aquel que equilibre lo que se piensa, se cree y actúa.
Si en lo personal la congruencia es una virtud apreciable, en política es de las más deseables. El poder de la esperanza radica en tener gobernantes que tengan la mirada bien fija en sus objetivos.
Y para que un gobernante camine con rumbo firme y paso decidido debe sostenerse en convicciones, esa confianza que tiene en saber que la meta fijada es correcta. Séneca alguna vez dijo: “no existe viento favorable para un barco sin rumbo”.
En el contexto político presente, la congruencia es esencial para generar legitimidad y confianza en los líderes. Importante es reconocer que esta implica no solo mantener las convicciones firmes, sino también estar dispuesto a adaptarse y evolucionar en respuesta al bien mayor: las necesidades y demandas del pueblo. Mandela, Gandhi, Walesa, demostraron una coherencia firme y determinada en sus convicciones de justicia y libertad que les permitió liderar grandes movimientos de transformación.
Es crucial reconocer que las convicciones no son estáticas, estas pueden evolucionar a lo largo del tiempo y a medida que se adquiere nueva información y se experimentan nuevas circunstancias. La apertura al diálogo promueve una forma de hacer política más inclusiva y receptiva de la diversidad de pensamiento de la sociedad, se nutre de ella constantemente.
El liderazgo de los actores políticos en el ámbito de gobierno es fundamental para el desarrollo de los estados. Si el político o gobernante, además de poseer legitimidad hace permeables sus convicciones en el pueblo, si logra transmitir qué es lo que quiere hacer, y más poderoso aún, hace saber a su gente que conoce sus necesidades, se forma una alianza inquebrantable, cuyo único destino es la victoria.
@betomoralesf_










