Juan de Cervantes, sus hijos Juan y Rodrigo (este, padre del autor del Quijote)

Krzysztof Sliwa Atlántico, Barranquilla, Colombia

(Primera de dos partes)
La benemérita historiadora toledana María del Carmen Vaquero Serrano, catedrática de Lengua y Literatura Españolas, y autora de excelentes artículos y libros, inter alia, de la ejemplar y revolucionaria biografía: Garcilaso, príncipe de poetas. Una biografía (Madrid, 2013), prologada por el espléndido poeta Luis Alberto de Cuenca Prado, Académico de Número de la Real Academia de la Historia; Fernán Álvarez de Toledo, secretario de los Reyes Católicos: genealogía de la toledana familia Zapata (Toledo, 2005); y El maestro Alvar Gómez: biografía y prosa inédita (Toledo, 1993), descubrió dos nuevas joyas documentales sobre el licenciado Juan de Cervantes, sus hijos: Juan y Rodrigo, parientes de Miguel de Cervantes Saavedra, y sobre el cronista Pedro Sancho de la Hoz, secretario del conquistador Francisco Pizarro.
No obstante, antes de proceder a efectuar el análisis, pongo énfasis en que la infatigable experta María del Carmen localizó un nuevo documento sobre Alonso de Salazar, criado de milicia del príncipe de poetas Garcilaso de la Vega (1498-1536), que forma parte del libro: Documentos de Catalina de Salazar y Palacios, que abarca más de 1700 testimonios legales, de estos 1350 nuevos datos, hallados por el benemérito historiador Sabino de Diego Romero, Presidente de la Sociedad Cervantina de Esquivias, con quien redacto dicha obra.
A este respecto, destaco dos cosas: la primera: dicha perla documental aportada por la brillante investigadora María del Carmen fue omitida por los académicos en sus biografías y estudios cervantinos, incluso otros 6 documentos sobre Alonso, destapados por los brillantes historiadores, en orden alfabético: Sabino de Diego Romero, Antonio Gallego Morell (1923-2009), el sacerdote de la Catedral Primada José Carlos Gómez-Menor Fuentes (1929-2020), y Francisco Rafael de Uhagon y Guardamino (1858-1927).
La segunda: algunos cervantistas propagan falsamente que Alonso no fue oriundo de Esquivias, empero, me opongo contra sus fantasías, ya que la documentación legítima comprueba que Alonso fue esposo de Marina Ruiz del Castillo, estos, bisabuelos paternos de la hidalga Catalina Salazar y Palacios, esposa del Manco de Lepanto, vecinos de Esquivias.
Ahora bien, la primera prueba documental de María del Carmen, asegura -según el dato del 4 de octubre de 1536 en Alcalá de Henares-, que el abuelo paterno del héroe de Argel tenía una esclava lora, de color amulatado o de un moreno tirante al negro, llamada Catalina: «sepan cuantos esta carta de poder vieren cómo yo, el licenciado Juan de Cervantes, vecino que soy de la villa de Alcalá de Henares, otorgo y conozco que doy mi poder libre, llenero, bastante, según que yo lo he y tengo, y como mejor y más cumplidamente puede ser y de derecho más puede y debe valer a vos, Juan de Cervantes, mi hijo, vecino de la dicha villa, que estáis presente, especialmente para que, por mí y en mi nombre y como yo podáis vender y vendáis una mi esclava lora, que se dice Catalina… Testigos que fueron presentes: Rodrigo de Cervantes y Alonso López de Salaya, el mozo, y Pedro de Antequera, vecinos de la dicha villa de Alcalá» (M.ª del Carmen Vaquero Serrano, «El licenciado Juan…», 2024).
El segundo dato auténtico, de la erudita María del Carmen, trata de una carta de venta de dicha esclava, el 22 de octubre de 1536 en Toledo, llevada a cabo por Juan de Cervantes, tío carnal paterno del «Rey de la Literatura española», que fue comerciada a la señora Guiomar de Aragón, esposa de Pedro Sancho: «sepan cuantos esta carta vieren cómo yo, Juan de Cervantes, hijo del licenciado Juan de Cervantes, mi señor, vecino de la villa de Alcalá de Henares, y en nombre del dicho licenciado, mi señor…, por virtud del cual dicho poder otorgo y conozco que vendo de juro y por juro de heredad para ahora y para siempre jamás a vos, la señora doña Guiomar de Aragón, mujer del señor Pedro Sancho, vecino de la ciudad de Toledo… por precio y cuantía de cuarenta y seis ducados y quatr de oro y cuatro reales de la moneda usual, que montaría diecisiete mil y trescientos y ochenta y seis maravedís de la moneda usual que por la dicha esclava… Testigos que fueron presentes: el licenciado Gutierre Vaca de la Palma y Rodrigo de la Jara [?], alguacil, y Juan Madera [?], vecinos de Toledo. Cervantes, Payo Rodríguez» (M.ª del Carmen Vaquero Serrano, «El licenciado Juan…», 2024).

Continuará…

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