Uno de los mayores legados de RUTILIO

Letras Desnudas

Mario Caballero

Un niño al que no se le ponen límites puede convertirse en un monstruo. Al tomarles la medida a sus padres, consecutivamente va imponiendo su voluntad. Hace lo que quiere y cuando quiere. Se descubre poderoso. Cuando rompe un juguete, lo queda viendo hecho pedazos y sonríe, satisfecho de haber sido él el causante. Es ahí cuando se siente dueño de algo. Siente emoción al saber que es capaz de alterar la realidad. El poder más primitivo, el más elemental si se quiere, es destruir.

Juan Sabines Guerrero eligió el camino de la destrucción para sostener su gobierno. Asumió una actitud como la de ese niño. Abusó de su poder para jugar con las instituciones y beneficiarse de ellas. A los otros poderes del Estado, por ejemplo, no los trató como compañeros de juego, sino como juguetes. Con el Poder Judicial ordenó represiones, injusticias y lo utilizó para protegerse a sí mismo de sus corruptelas y arbitrariedades. El Congreso del Estado le sirvió para alargar sus tentáculos de poder político, así como para aprobar leyes a modo, eliminar a la oposición y obtener préstamos para su propia satisfacción.

En medio de esta destrucción, Sabines se convirtió en el autor de la crisis financiera más atroz de la historia moderna de Chiapas. Entre pendientes con proveedores y préstamos aprobados por el parlamento local, llegó a juntar una deuda que sobrepasó los 40 mil millones de pesos. Un endeudamiento incluso superior al que heredó Humberto Moreira en Coahuila, de 35 mil millones.

El hijo del llamado “Ciclón del Sureste” dejó en números rojos las arcas estatales. Saqueó todo lo que pudo. No dejó ni un solo clip en las oficinas y sólo porque no le dio tiempo si no se hubiera llevado hasta el papel sucio del baño.

Fue un saqueador de primerísima categoría. Al finalizar su corrupta administración, no había para pagar los sueldos de los burócratas ni los aguinaldos. Peor todavía, a la preocupante cifra de pobres en Chiapas se sumaron 350 mil personas más.

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Bienaventuradamente, Chiapas pasó, en estos casi seis años, del saqueo y la frivolidad a la responsabilidad institucional y la transparencia en las finanzas públicas. Aunque este logro es definitivamente del gobierno de Rutilio Escandón Cadenas, que puso toda su inteligencia, capacidad y honestidad en el ejercicio de los recursos del pueblo, la sociedad chiapaneca también tiene su mérito al haber construido un gobierno fuerte, legítimo y con el poder suficiente para cambiar las cosas.

El doctor Escandón Cadenas está por culminar su mandato, pero desde el primer año demostró ser un líder capaz. Lo que se ve reflejado en el control y la aplicación de la riqueza del estado.

Un buen líder nunca se ve afectado por el poder. Por el contrario, es responsable, eficaz, ético; sabe ser cuidadoso de los recursos, tiene un completo sentido de la realidad y la voluntad política para gobernar y alcanzar el bienestar para todos. En eso se funda la recomposición política y social que experimentó el estado en este régimen que se ha caracterizado por las nuevas formas de ejercer y entender el poder.

En 2019, la revista u-GOB, especializada sobre gobierno digital e innovación gubernamental en América Latina y España, líder a nivel nacional en estudios y evaluaciones sobre transparencia, ubicó a Chiapas en el lugar número diez en el ranking de los estados con mayor transparencia en México.

De acuerdo con ese estudio, Chiapas avanzó 18 posiciones respecto al año previo, en el que ocupó el lugar número 28. En 2017, ocupó el 25.

Este avance significativo tuvo y tiene hasta el día de hoy su base en la estricta política de transparencia y rendición de cuentas. Y desde entonces Chiapas ha venido colocándose por encima de entidades que históricamente habían alcanzado altos estándares en la materia, como la Ciudad de México.

Gracias a ello, hoy tenemos información clara y precisa. Podemos saber cuánto ganan nuestros funcionarios, en qué son empleados los recursos estatales, cómo se ejecuta el gasto público y cómo van los procesos licitatorios y la rendición de cuentas. Situación que en el pretérito fue un asunto imposible.

Aparte, de acuerdo con el último informe de gobierno (2023), en los pasados cinco años se pagaron más de 6 mil 567 millones de pesos de la deuda pública, que incluye la liquidación de la deuda indirecta bancaria y una disminución del 8.39 por ciento de la deuda encontrada al inicio de la administración. Además, se pagó toda la deuda privada, que era de más de 40 mil millones de pesos.

Derivado de la política de austeridad y el uso racional de los recursos públicos, se han realizado importantes inversiones en la construcción de infraestructura social, hospitalaria y urbana, y en la atención de la población desprotegida de la entidad. Dicho sea de paso, en estos años se redujo la pobreza un 10.6 por ciento, equivalente a 600 mil personas que hoy están fuera de esta injusta condición.

En atención a las demandas del sector educativo, se efectuaron pagos ordinarios y de años anteriores a docentes por concepto de sueldos, receso escolar, aguinaldos y otras prestaciones, por más de 2 mil 441 millones de pesos.

Todo ello sin que el gobierno solicitara un solo peso de préstamo, lo cual habla que Chiapas cuenta con finanzas sanas.

Todo lo anteriormente dicho contrasta con la situación que viven otras entidades que, al tener presiones financieras fuertes, recurrieron a nuevos endeudamientos.

De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, las entidades más endeudadas o con más créditos son Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Chihuahua y Sonora. Entre estas cinco reúnen el 59.2% de la deuda de gobiernos subnacionales en México.

Un dato importantísimo: el gobierno del doctor Escandón Cadenas es el segundo en el país que registró el mayor decremento de la deuda pública en 2023. A decir del analista financiero y económico, Kristobal Meléndez, que esta entidad haya logrado una reducción de su deuda anual fue porque, y lo cito: “ha optado por tener un comportamiento más responsable ante las condiciones crediticias actuales, siguiendo la estrategia de no contratar nuevos créditos ante el incremento de las tasas de interés y ante el riesgo de que a futuro los créditos se vuelven impagables”.

QUÉ CAMBIO

Muchos años de destrucción, autoritarismo y derroche tuvieron que pasar para que los chiapanecos pudiéramos llegar a esta benévola situación. Fue un largo periodo de corrupción, actos de inmoralidad e indolencia en el que –obvio- tampoco hubo avances. En el que la pobreza y marginación crecieron, dejando a pueblos enteros en la indefensión.

No fue con panaceas ni fórmulas mágicas como se logró este cambio. Fue con políticas responsables, con austeridad, con honestidad y por hacer de la transparencia y la rendición de cuentas un eje riguroso en el manejo y ejercicio de los recursos.

Las buenas finanzas de Chiapas serán, sin duda de ningún género, uno de los mayores legados de don Rutilio Escandón.

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