Letras Desnudas

Mario Caballero

En este día, muy especial para los mexicanos, en muchas ciudades del país se llevarán a cabo desfiles con motivo de los festejos del Día de la Independencia. Considero pertinente que también deberían desfilar –al menos en las páginas de los diarios– los mayores embustes del gobierno que prometió transformar positivamente la vida pública de México.

Si coincide conmigo, vayamos por ello.

UNO

Antes de asumir la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador anunció tres mega obras de infraestructura: el Tren Maya, al Refinería Olmeca (Dos Bocas) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que sustituiría al que venía realizando el gobierno de Peña Nieto en Texcoco y que –aseguró– sería incluso mejor que el actual Aeropuerto de la Ciudad de México.

En el caso del Tren Maya dijo que costaría entre 120 mil y 150 mil millones de pesos, con la promesa de que en la construcción del recorrido no se tumbaría ni un solo árbol.

“Ni un solo árbol, ninguno, nada; al contrario, ni un sol árbol. Al contrario, vamos a sembrar 100 mil hectáreas en la zona del Tren Maya de árboles frutales y maderables. Yo soy de allá, conozco perfectamente todos esos pueblos, todas esas comunidades” afirmó.

Pero…

El costo final (y contando) es superior a los 500 mil millones de pesos. Además, el tren opera con pérdidas multimillonarias y requiere subsidios permanentes del erario, es decir, del bolsillo de los mexicanos, para funcionar debido a la baja afluencia de pasajeros. Por si fuera poco, su construcción generó un grave daño ecológico en la selva y acuíferos. Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad reveló que en abril de 2022 se habían removido más de 20 mil árboles del tramo 5, que va de Cancún a Tulum.

Para vergüenza de todos (lo digo porque ha sido noticia internacional), el tren de López Obrador, con vagones de más de cincuenta años, se ha descarrilado al menos cuatro veces desde su inauguración en diciembre de 2023.

DOS

AMLO también prometió que el costo de la refinería de Dos Bocas tendría un costo máximo de ocho mil millones de dólares, con la promesa de refinar gasolina de inmediato para la autosuficiencia energética.

Pero…

El costo escaló a más de 23 mil millones de dólares, casi el triple del presupuestado inicialmente. Para mayor inri, ha enfrentado años de retrasos operativos e inundaciones.

Expertos y no expertos consideran esta obra como un gran lastre financiero por el enorme capital absorbido sin entregar los resultados de refinación prometidos a corto plazo.

Desde que comenzó a operar y realizar pruebas en 2023 ha registrado seis accidentes operativos graves, más cinco paros operativos por fallas eléctricas o técnicas.

Como la explosión de una tubería que provocó la muerte de un trabajador (agosto de 2023), el incendio de un vehículo dentro de las instalaciones que dejó dos muertos (agosto de 2024), la fuga de gas tóxico que causó la muerte de un colaborador (septiembre de 2024), el desborde de aguas aceitosas y líquidos inflamables acumulados tras intensas lluvias que derivó en un fuerte incendio con cinco trabajadores muertos (17 de marzo de 2026), el cual se considera el desastre más grave hasta la fecha. Esto solo por mencionar algo.

TRES

“Tartufo”, como nombra Diego Fernández de Cevallos a López Obrador, prometió con todos sus dientes que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) iba a ser una alternativa económica para el país y que resolvería el problema de saturación del tráfico aéreo civil, ahorrando 100 mil millones de pesos.

Pero…

El costo de construcción fue superior a los 115 mil millones de pesos y no los 75 mil millones presupuestados. A esto hay que sumarle el costo de más de 331 mil millones de pesos por haber cancelado el NAIM en Texcoco (pérdida neta de inversión previa). Además, este aeropuerto opera con muy baja rentabilidad comercial y también requiere subsidios públicos para sostenerse. En otras palabras, los contribuyentes seguimos añadiéndole más dinero bueno al malo por una obra fracasada y producto del capricho de un solo hombre.

CUATRO

AMLO también promocionó la Megafarmacia del Bienestar como el almacén de medicamentos más grande del mundo para solucionar definitivamente el desabasto nacional. Para su puesta en marcha tuvo un costo de adquisición y habilitación que superó los 3 mil 900 millones de pesos.

¿Y qué pasó?

Evaluaciones de organizaciones civiles e investigaciones periodísticas confirman que desde su arranque la dichosa megafarmacia opera prácticamente vacía (a menos del 1% de su capacidad real), funcionando nada más como un centro de atención telefónica con fallas logísticas críticas. Lo peor es que los hospitales y clínicas públicas del país siguen sin medicamentos e insumos médicos.

Con todo ello, López se atrevió a decir que el sistema de salud ya era mejor que el de Dinamarca.

CINCO

Antes y al inicio de su gobierno, López Obrador prometió mudar las dependencias federales a los estados para detonar el desarrollo regional. Según el plan de descentralización, la Comisión Federal de Electricidad iba a ser instalada en Chiapas.

¿Y luego?

Otra mentira. El proyecto fracasó en su totalidad. Sólo cuatro secretarías hicieron mudanzas simbólicas y la mayoría de éstas terminó regresando a la Ciudad de México. Esta ocurrencia nos costó cientos de millones de pesos a los mexicanos. Por ejemplo, en el traslado trunco de la Secretaría de Salud a Guerrero se dilapidaron más de 333 millones de pesos

SEIS

La promesa de “no endeudar al país” fue otro embuste. Aunque en el discurso oficial, AMLO (y ahora la presidenta Sheinbaum) sostuvo que no hubo endeudamiento, el sexenio concluyó con un déficit fiscal histórico y el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros de Sector Público alcanzó niveles récord.

En cien años, la deuda pública había alcanzado un saldo de 10.5 billones de pesos. Al concluir la administración de López Obrador, llegó a 17.4 billones de pesos.

En el gobierno de Claudia Sheinbaum, la deuda ronda entre los 19.7 y los 20.6 billones de pesos. La 4T logró duplicar la deuda en menos de ocho años.

SIETE

El Plan Nacional de Desarrollo de la Cuarta Transformación prometía un crecimiento promedio del 4% del Producto Interno Bruto. En ese entonces, Andrés Manuel descalificaba a los gobiernos neoliberales del PRI y el PAN de condenar el desarrollo del país con crecimientos tan mediocres, agregando que eran corruptos e incompetentes. En sus palabras: “la mafia del poder”.

¿En qué acabó la promesa? En otro fracaso.

Debido al estancamiento de la inversión privada, la homicida gestión de la pandemia y las erráticas políticas de centralización energética, el crecimiento promedio real del sexenio pasado quedó muy pero muy por debajo de las administraciones anteriores, convirtiéndose en uno de los más bajos en las últimas décadas.

El crecimiento promedio anual del PIB fue de aproximadamente 0.8%, el más bajo desde el sexenio de Miguel de la Madrid en los años ochenta. Tanto que hablan de Felipe Calderón y el crecimiento en su gobierno fue de 1.5% promedio anual. Con Peña Nieto fue de 1.9%.

Que se engañe quien quiera dejarse engañar. La 4T ha sido peor y más embustero que el corrupto y malévolo prianismo.

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