Letras Desnudas
Mario Caballero
Empiezo con la buena noticia de que la Sala Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó este miércoles el fallo del Tribunal Electoral del Estado de Chiapas que validaba el triunfo del petista Pascual Sánchez Gómez. Por lo cual, Sebastián Pérez Sántiz tendrá que esperar otros tres años para competir por enésima vez por la presidencia municipal de Chamula, y ver si ahora sí gana.
La resolución no podía ser de otra manera.
Pues qué esperaba Pérez Sántiz, ¿que con violencia podía obtener en la mesa lo que no pudo ganar en las urnas o que su capricho podría pasar por encima de la decisión de los votantes?
“Sí, Sebastián, tú mereces ser declarado presidente municipal. Tus pataletas, tu indignación y tus amenazas de incendiar el municipio son suficientes para entender que tienes la razón. Mejor te damos la constancia de mayoría, pero ya no vandalices las instalaciones del Tribunal ni digas que los magistrados son unos vendidos. Es más, ordenaremos que te pongan un monumento en la entrada de la localidad con la frase “Chamula no se va a dejar tan fácil”, con la que impugnaste la resolución del TEECH”.
El Pleno de la Sala Xalapa explicó que después de revisar los agravios denunciados por Pérez Sántiz no podía declarar la nulidad de la elección, ya que las pruebas presentadas por el priista no acreditaban sus dichos.
Textualmente, dijo: “la resolución del TEECH fue ajustada a Derecho, además de no existir irregularidades graves que pusieran en duda la validez de la elección y los resultados de ésta”.
Por el bien del municipio, se impuso la razón y la justicia.
UNA GRAN LECCIÓN
Encuentro en la elección de Chamula, y en el proceso jurisdiccional que le prosiguió, una gran lección y un motivo de peso para seguir creyendo en las instituciones de la democracia, como el Tribunal Electoral local.
Pregunto: ¿qué hubiera pasado en este caso si no se hubiera aplicado la Constitución y las leyes en la materia? No hay duda de que se hubiera permitido una violación flagrante a la legalidad y facilitado el acceso al poder a un personaje violento y arbitrario, con al menos cuatro carpetas de investigación por delitos como fraude, peculado, desvío de recursos públicos y homicidio.
A riesgo de ser repetitivo, recordemos que Sebastián Pérez Sántiz estuvo y está siendo investigado por el asesinato del expresidente municipal de Chamula, Domingo López González.
Pero no obviemos que ese es el sueño de todo político autoritario. Burlarse del Estado de derecho. Dejar sin efectos las leyes, sobre todo cuando tienen que ver con él o con sus propios intereses.
La enseñanza aquí son los efectos benevolentes de la correcta y oportuna aplicación de las leyes.
Por un lado, fincaron un precedente de que éstas no están para satisfacer los caprichos de nadie, sino para hacer justicia y, como es el caso, instaurar gobiernos legales y legitimados. Por el otro, implantó un dique contra el abuso de poder, la corrupción, la violencia y la tiranía.
Las bravatas y los actos vandálicos de Pérez Sántiz eran para tratar de imponer su voluntad por encima de la de los demás. Hoy era pisotear la elección. Mañana, como alcalde, pudo ser lo que le viniera en gana. ¿Que no le gustan los procedimientos legales para la adjudicación de la obra pública? Pues simulemos licitaciones públicas para entregar los contratos a las constructoras afines al gobierno. ¿Que no le gustan los cuestionamientos? Lancémosles amenazas para censurar a los medios y periodistas críticos, y mejor si es con el uso de la policía. ¿Que no le cuadra la Cuenta Pública? Arreglémonos con el auditor superior para que se haga de la vista gorda. ¿Que sus opositores no lo dejan “gobernar” en paz? Entonces hay que hacerlos callar de alguna manera.
Insisto: todo lo relacionado con la elección de Chamula tiene la enorme virtud de demostrarnos que las leyes se hicieron para normar la convivencia social y regular las conductas humanas, pero también para poner en su lugar a políticos balandrones que creen que la única ley digna de ser acatada es su propia ley. Por tanto, hay que seguir apostándole al imperio de la legalidad, en el ámbito que sea y desde todas las instituciones.
CREER EN LAS INSTITUCIONES
Por esta misma lección, no se puede hacer otra cosa que refrendar la confianza en nuestras instituciones y órganos electorales, sobre todo cuando estos han sido verdaderos baluartes en la defensa de la democracia y en la protección de los derechos político-electorales de los ciudadanos.
Si lo que queremos es desarrollarnos social, político y económicamente, y que este desarrollo sea sostenido, tenemos que empezar por tener instituciones creíbles de justicia y transparencia.
El Tribunal Electoral del Estado de Chiapas ha demostrado ser una institución creíble y digna de toda confianza. Muestra de ello es que el tribunal electoral federal ha confirmado la mayoría de sus sentencias en este proceso plebiscitario.
El juicio de Chamula, por las presiones, agresiones y amenazas de Sebastián Pérez Sántiz, además del clima político que prevalece en el municipio desde hace varios años, fue muy complejo y complicado.
Empero, se resolvió conforme a Derecho y se hizo justicia.
Desde que el magistrado Gilberto Bátiz García asumió la presidencia del TEECH emprendió un arduo proceso de fortalecimiento institucional, en el que le apostó a la capacitación, profesionalización, promoción de la ética laboral, trabajo en equipo, desarrollo de habilidades y a la formación basada en valores humanos, como el respeto, responsabilidad, tolerancia y honestidad.
Por lo cual, cada uno de los medios de impugnación que le fueron confiados se estudió con transparencia, imparcialidad y vigilando los principios de constitucionalidad y legalidad.
En dicho juicio, Sebastián Pérez solicitaba un nuevo recuento respecto a las casillas, ya que alegaba que no se había realizado el conteo del total de las mismas. Además, exigía un nuevo cómputo pretextando que el número de votos nulos era mayor a la diferencia entre él y el ganador de la elección.
Sobre lo primero, se comprobó con documentos y actas electorales que se había realizado el conteo total de las 140 casillas instaladas, declarándose así improcedente un nuevo conteo. Sobre lo segundo, considerando una normatividad aplicable se determinó que señalada diferencia no era motivo para realizar un recuento de la votación.
Todo este trabajo fue revisado por la Sala Xalapa y concluyó –dijimos- confirmando el fallo del TEECH, lo que abona todavía más a su credibilidad. Lo acepte o no; le guste o no a Pérez Sántiz.
PROYECCIÓN
Concluyo: el trabajo realizado por el Tribunal Electoral del Estado ha cumplido con la encomienda de proteger la democracia y velar por el derecho de todas y todos a votar y ser votados. Pero hay algo más que no debe ser desestimado. Esto es, su contribución a la paz social. Pues muchas de sus resoluciones no sólo tuvieron el mérito de validar una elección y legitimar un gobierno, sino también de destrabar conflictos políticos a través de resoluciones justas, convincentes y fiables.










