Piden más seguridad para los curas

  • El obispo manifestó que la iglesia católica espera del gobierno “una decidida actuación para restablecer la paz en el país, y desde luego en Chiapas

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

Es lamentable que la violencia y la impunidad no cesen en Chiapas, afirmó Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de San Cristóbal de Las Casas y Administrador apostólico de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, quien recordó el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez Pérez.

A siete días de ocurrido el crimen, opinó que este acto se suma a la preocupación que, como iglesia, han expresado ante los acontecimientos que se han venido suscitando en los últimos años, y sus terribles efectos sociales, como el desplazamiento de comunidades enteras, sumidas hoy en la incertidumbre de no saber si podrán recuperar sus modos de vida.

El prelado manifestó que la iglesia católica espera del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum “una decidida actuación para restablecer la paz en el país, y desde luego en Chiapas. Esperamos que se decidan a intervenir para que haya paz”.

También enfatizó que la Iglesia en México pide a las autoridades de los tres niveles de gobierno que se implementen medidas efectivas para garantizar la seguridad de los sacerdotes y agentes pastorales que dedican su vida al servicio de los más necesitados, especialmente en zonas de alto riesgo.

También que se redoblen los esfuerzos para combatir la violencia y la impunidad que afligen a la región de Chiapas y a nuestro país en general.

Destacó que este caso llegó a oídos del Papa Francisco I “quien ha externado su cercanía a la diócesis de San Cristóbal de las Casas y con ello a toda nuestra provincia Eclesiástica de Chiapas, enlutada con la muerte del Padre Marcelo”.

En este contexto, manifestó que ve como “un signo de esperanza” la visita de la reliquia de San Judas Tadeo, que representa un acontecimiento importante para la Arquidiócesis.

Recordó que la reliquia se trata de un trozo de hueso que se atribuye por tradición al apóstol, que se encuentra en un relicario, una talla de madera policromada que tiene forma de mano y tres dedos apuntando hacia arriba, en señal de bendición.

La reliquia estará en Tuxtla Gutiérrez hasta el 2 de noviembre, para posteriormente iniciar su recorrido en la diócesis de Tapachula, el recorrido concluye en esa Diócesis el 7 de noviembre, día en que será entregada a la diócesis de Tehuantepec, Oaxaca.

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