Letras Desnudas
Mario Caballero
“Hoy se cumplen 31 días del desgobierno de este señor Culebro y el crimen se ha enseñoreado de la ciudad. De acuerdo a las estadísticas del INEGI ya nos hemos convertido en la capital de la violencia”.
Lo arriba escrito salió publicado el 31 de octubre pasado en la columna Tarot Político del periodista Amet Samayoa Arce, que claramente califica los primeros 31 días de la gestión de Ángel Torres Culebro como “desgobierno” y señala, citando las estadísticas del Inegi, que Tuxtla Gutiérrez se ha convertido en la capital de la violencia o, como lo indica en el título de su texto, “Tuxtla de miedo, y le faltan mil 65 días!!!”.
No sé si sentir pena o risa del “análisis” de Amet Samayoa, que también lanzó la pregunta: “¿Qué espera el “Ángel Caído” para presentar un plan de seguridad para la capital chiapaneca?”.
CRÍTICA SIN SUSTENTO
La crítica periodística no pide menos sino datos y argumentos sólidos, probados y fundamentados convenientemente, no así la presentación de argumentos a conveniencia. El público merece ser informado y orientado en su opinión con objetividad. De lo contrario, no se llamaría crítica, sino desinformación.
La columna de Samayoa Arce es imprecisa, sin fundamentos y maniquea. Puedo respetar el trabajo de este periodista, pero es evidente su desbordante interés difamatorio y por confrontar a la ciudadanía con su gobernante. Amén de que exista la posibilidad de que sus diatribas al alcalde Ángel Torres las publique bajo consigna.
Empiezo con los datos.
A finales del mes pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía hizo pública la información referente a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana en la que destaca varios aspectos relacionados con la percepción de seguridad que tiene la población con respecto al lugar o ciudad donde vive.
Según esta encuesta, los asaltos y demás actos de violencia no están concentrados en una zona específica de México, sino ocurren de norte a sur del país. En este sentido, Tapachula es el municipio con más inseguridad, con un 91.9% de la población que aseguró sentirse inseguro en la calle.
Otros municipios con mayor percepción de inseguridad son Naucalpan, Estado de México (88%), Fresnillo, Zacatecas (87.9%), Ecatepec de Morelos, también en el Estado de México (87%) e Irapuato, en Guanajuato, que cuenta con un 86.4 por ciento.
Tuxtla Gutiérrez está en el sexto lugar de la lista, con un 85.9% de la población mayor de 18 años que se siente insegura en la calle y en la colonia donde reside.
Este dato, sin embargo, es el más reciente del Inegi en cuanto a la medición de la percepción de inseguridad en el país y corresponde al tercer trimestre de 2024, es decir, de los meses de julio, agosto y septiembre.
Por tanto, la crítica por el tema de inseguridad en la capital chiapaneca no debió ser hacia Torres Culebro sino hacia Carlos Morales Vázquez, quien fungía como presidente municipal en ese momento.
Es más, el verdadero responsable de la pérdida de seguridad en Tuxtla Gutiérrez es Carlos Morales. Y aquí nuevamente los datos duros.
Según el Inegi, la percepción social sobre inseguridad pública en la capital chiapaneca en septiembre de 2018 fue de 75.8 por ciento, pero en diciembre, tres meses después de que Morales Vázquez asumiera el gobierno, incrementó a 80.5. Un año antes, en diciembre de 2017, fue de 77.4
Ahora bien, este índice no hizo sino sólo incrementar durante el último año de gobierno del coiteco. Veamos.
En el último trimestre de 2023, la percepción fue de 72.8 por ciento, y en el primero de 2024 aumentó a 74.5. En el segundo trimestre de este año llegó al 77.5%, y en el tercero (julio-septiembre), que como dijimos se refiere a los tres meses finales de la administración de Morales Vázquez, alcanzó 85.9 por ciento.
A la sazón, es clara la responsabilidad de Carlos Morales en el recrudecimiento de la inseguridad en la capital, quien nunca presentó un plan de seguridad para la ciudad y menos un Plan de Gobierno. Tan sólo recordemos que las mayores y casi exclusivas obras de infraestructura que se realizaron en los dos periodos de este exalcalde fueron ejecutadas por el Gobierno del Estado y precisamente durante el periodo de Ángel Torres como secretario de Obras Públicas.
Durante los pasados seis años el común denominador fue la corrupción, el nepotismo, el tráfico de influencias y la utilización de recursos públicos en el financiamiento de campañas políticas.
Ejemplo de ello es la compra por adjudicación directa y con sobreprecio de más de tres mil 800 contendores para basura a la empresa Veolia, la asignación de los contratos de obra pública a empresas presuntamente ligadas a la familia de Carlos Morales, que operó su hermano Jorge, y el pago con dinero público a los portales de noticias creados y administrados por el entonces director de Comunicación Social del Ayuntamiento, Alexis Sánchez, a través de los cuales se difundió propaganda electoral a favor de Aquiles Espinosa García, Carlos Morales y el director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto.
En materia de seguridad, aparte de lo antes señalado, hay muchos ejemplos de cómo Morales Vázquez usó a la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal para extorsionar a automovilistas y transportistas, así como en el desvío de recursos.
En diciembre de 2023, verbigracia, la Auditoría Superior del Estado dio a conocer que el Ayuntamiento capitalino incurrió en el probable daño a la Hacienda Pública Municipal por un monto de 14 millones 620 mil 173 pesos por la contratación de 122 elementos policiacos que no cumplían con los requisitos establecidos y que no aprobaron el proceso de evaluación del Centro Estatal de Control de Confianza Certificado del Estado de Chiapas.
LA CONSIGNA
Por estas razones, es posible afirmar que la columna de dicho periodista es, además de imprecisa y maniquea, una burda y torpe campaña mediática contra Ángel Torres Culebro.
Una de dos. O a Amet Samayoa se le chorreó la tinta o actúa bajo consigna. En lo personal, creo que es lo segundo. Aunque también creo que se le chorreó la tinta, porque lo hace mal: critica y cuestiona sin fundamentos.
Tomando en cuenta la vieja relación y afinidad que tiene con Carlos Morales y Aquiles Espinosa, así como los jugosos contratos por difusión de publicidad institucional que obtuvo su periódico durante los pasados seis años con el Gobierno de Tuxtla Gutiérrez, es fácil saber de dónde viene el golpeteo.
Lo más infame es que ésta no tiene la menor intención de informar y orientar al público, sino difamar al gobernante con la evidente intención de allanarle el camino a Aquiles Espinosa, quien siempre fue el delfín de Carlos Morales a la presidencia municipal.
Es una pena, entonces, que la “crítica periodística” de Samayoa Arce se vea reducida a un discurso denigrante y lleno de insultos. ¿Y todo por qué? Por intereses políticos y monetarios.
No tengo el gusto de conocer y ni siquiera he cruzado un saludo con el alcalde Ángel Torres, pero me parece un político y un servidor público competente y digno de toda confianza. A pesar de ello, sería incoherente exigirle buenos resultados en los escasos 50 días de su gobierno frente a todo lo mal que se hizo en seis años de desgobierno y corrupción.










