Letras Desnudas

Mario Caballero

La frase que da título a esta columna fue dicha por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su discurso en el Estadio Víctor Manuel Reyna el once de septiembre.

Como sabemos, estuvo de visita en Chiapas con motivo de su gira nacional de rendición de cuentas e informe de gobierno, denominado “Honestidad y resultados”.

Además de pronunciar los logros de su administración, destacó los resultados del gobierno chiapaneco y reafirmó las alianzas para avanzar en proyectos estratégicos, lo cual es una excelente noticia. Ambos gobiernos están sintonizados en detonar el progreso de Chiapas a través de más inversión, más obra y más atención a los sectores vulnerables de la población.

¿Podemos decir que la visita fue un éxito político? Desde luego.

Tan sólo el evento masivo en el estadio sirvió para demostrar el arraigo que la llamada Cuarta Transformación tiene en Chiapas. En el lugar se reunieron más de 70 mil chiapanecos de todas las regiones del estado, exhibiendo con ello el músculo y la alta capacidad de convocatoria territorial tanto Morena como del gobierno estatal.

En cuanto a las lecturas políticas locales, subrayan que Chiapas ha dejado de ser un capítulo secundario para la federación. Pues la entidad se posiciona firmemente como el centro de la estrategia de reconfiguración territorial, infraestructura y control de la frontera sur, ligada de manera directa al proyecto de nación de Sheinbaum.

También se reforzó la soberanía y la unidad. La primera mandataria hizo un llamado reiterando su postura ideológica de defender la soberanía mexicana frente a opiniones de injerencia extranjera.

Un éxito rotundo.

UNA FRASE CON GRAN CONNOTACIÓN

Y, ¿qué podemos decir de la frase “Eduardo es un gran gobernador”?

Muchas cosas. De entrada, que es un acierto.

Eduardo Ramírez llegó al gobierno con un proyecto claro: establecer una gestión humanista cuyas políticas y estrategias sitúan la dignidad, el bienestar y los derechos de los ciudadanos en el centro de la agenda pública.

Ahí el porqué de programas como “Cuidar es Amar”, que es una de las insignias más humanas de su administración. Otorga apoyos económicos y paquetes alimentarios a personas que dedican su tiempo al cuidado de familiares con alguna condición de dependencia o enfermedad.

O el de “Tejedoras de la Patria”, que ha colocado a Chiapas a la vanguardia nacional al reconocer y fortalecer el liderazgo comunitario de las mujeres.

“Los Comedores del Humanismo”, que llevan comida nutritiva y a bajo costo a familias de escasos recursos económicos, beneficiando a la fecha a más de 81 mil personas nada más en la capital del estado.

O “Las Jornadas del Humanismo”, estrategia que despliega Unidades Médicas Móviles en municipios históricamente abandonados, a la par que impulsa de manera inédita la afiliación de trabajadores independientes al sistema de seguridad social.

Ni hablar del Decálogo Humanista para la Protección de Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes, enfocado en la prevención de la violencia de género, el combate al feminicidio y la reconfiguración de los usos y costumbres en los pueblos originarios hacia una cultura de igualdad.

Al referirse a Eduardo Ramírez como “un gran gobernador”, la presidenta legitimó públicamente el liderazgo político del mandatario chiapaneco. Y al calificarlo de “honesto y trabajador”, disipó cualquier narrativa de distanciamiento institucional.

Mientras en sexenios pasados la unidad entre los gobiernos estatal y federal fue siempre de dientes para afuera, resumida en fotos para la prensa; ahora hay pruebas políticas, administrativas y presupuestales contundentes de esta cercanía.

Por ejemplo, la coparticipación en programas sociales y la inversión billonaria en programas insignia.

El gobierno federal ha confirmado que Chiapas es prioridad. Por eso, ha destinado recursos directos que benefician a la población chiapaneca, o bien, para el impulso de proyectos clave de movilidad como la modernización de la carretera Palenque-Ocosingo y, como mencionó la presidenta en días recientes, la rehabilitación inmediata de los puentes afectados por las lluvias de esta temporada y el impulso de los polos de desarrollo de la frontera sur vinculados con el Tren Interoceánico.

También la unidad puede distinguirse en el respaldo político mutuo. Entretanto, la presidenta Sheinbaum se refiere al gobernador Ramírez Aguilar como un gobernante honesto y capaz, él cierra filas con ella en eventos importantes y refrenda su apoyo al “segundo piso de la transformación”.

Mejor todavía, la unidad tiene su mayor reflejo en la sincronía en la agenda de seguridad. La estrategia puesta en marcha por el gobernador desde el primer minuto de su administración ha estado acompañada por la colaboración absoluta de las fuerzas federales.

No por nada el secretario Omar García Harfuch resaltó los resultados de la estrecha coordinación con las autoridades estatales para debilitar a los grupos criminales y garantizar la paz en la entidad.

“Agradecemos al gobernador Eduardo Ramírez su disposición y coordinación permanente con el Gabinete de Seguridad que ha permitido realizar operaciones conjuntas todos los días…”, dijo.

De esta manera, gracias a esa relación se han detenido a más de nueve mil 900 personas por delito de alto impacto, según cifras al 31 de agosto de este año.

También se han asegurado mil 545 armas de fuego y 97 mil 400 cartuchos. Así como 18 toneladas de droga y la inhabilitación de tres laboratorios y áreas de concentración para la producción de metanfetamina.

Repito: si bien antes el presidente y el gobernador se dedicaban aplausos mutuos, apareciendo abrazados en las fotos y anunciando proyectos para Chiapas que quedaron en las puras promesas; hoy sí se ven los resultados de una verdadera relación entre el estado y la federación.

RECONOCIMIENTO

La frase “Eduardo es un gran gobernador” es un claro reconocimiento a un político que ha sido un digno depositario de la confianza de los ciudadanos.

Prometió recuperar la paz y la seguridad, y ha cumplido. Hoy por hoy, Chiapas registra una disminución del 64% en el promedio diario de homicidios dolosos en comparación con diciembre de 2024, y se ubica como la segunda entidad más segura del país para vivir, visitar e invertir.

Prometió acabar con el analfabetismo, y al corte de este mes el programa “Chiapas Puede” ha logrado alfabetizar a más de 194 mil personas, siendo la meta para este año la cifra de 250 mil alfabetizados.

Por si fuera poco, el programa recibió el pasado ocho de septiembre el prestigioso Premio UNESCO-Confucio de Alfabetización, galardón entregado por implementar el método bilingüe “Matías de Córdova”, que permite enseñar a leer y escribir respetando y preservando el español y las diversas lenguas indígenas de la región. También por el esquema “el pueblo alfabetiza al pueblo” y por el uso de una estrategia tecnológica que combina la enseñanza tradicional con herramientas innovadoras ajustadas a entornos rurales y zonas históricamente excluidas.

En fin, el respaldo de la presidenta Sheinbaum al gobernador Eduardo Ramírez sella una alianza estratégica crucial; una sintonía política que promete estabilidad, recursos federales y la pacificación que tanto necesita Chiapas para su desarrollo.

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