El Informador / Fausto Salcedo
El escritor mexicano David Toscana fue declarado ganador del 29º Premio Alfaguara de Novela por El ejército ciego, una obra que, a partir de un episodio histórico del siglo XI, construye una fábula oscura sobre la guerra, el poder y la condición humana. El fallo se dio a conocer este martes en un acto celebrado en Madrid y transmitido en directo a todo el mundo a través de plataformas digitales.
El jurado, presidido por el escritor mexicano Jorge Volpi e integrado por Agustina Bazterrica, Brenda Navarro, Camila Enrich, Óscar López y la editora Pilar Reyes -con voz, pero sin voto-, eligió la novela de Toscana entre mil 140 manuscritos enviados desde distintos países de habla hispana. El premio está dotado con 175 mil dólares, una escultura del artista Martín Chirino y la publicación simultánea de la obra en todo el ámbito hispanohablante el próximo 26 de marzo.
Durante el acto, Jorge Volpi fue el encargado de leer el acta que confirmó el veredicto, en la que se estableció que el jurado decidió por mayoría otorgar el 29º Premio Alfaguara de Novela a la obra presentada bajo el seudónimo de Cosaro el Escriba, que al abrir la plica resultó ser El ejército ciego, del escritor mexicano David Toscana. La decisión se tomó después de deliberar sobre cinco novelas finalistas elegidas entre las mil 140 recibidas.
El jurado destacó que, a partir de un episodio del siglo XI -cuando Basilio II, emperador de Bizancio, ordenó cegar a miles de soldados búlgaros-, Toscana construye “una fábula oscura y poderosa” que se aleja del relato histórico tradicional para proponer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Subrayó también que, narrada en primera persona por Cosaro el Escriba, la novela adquiere un tono coral y poético en el que se mezclan testimonio, leyenda y humor negro, y la definió como “una gran épica para los vencidos”.
Al conocer el veredicto, Toscana confesó que el Premio Alfaguara era, para él, el reconocimiento que faltaba en su trayectoria. “No es que solo me faltara el Alfaguara, es que me faltaba el principal, el que queremos todos, precisamente por esta virtud que tiene el premio de que simultáneamente se publica en todos los países del habla hispana. Esto es lo que para un escritor es más codiciado”, afirmó.
Sobre el uso del humor en su obra, Toscana explicó que no se trata de un recurso superficial, sino de una herramienta literaria que apela a la inteligencia del lector. “El humor no es el pastelazo ni la humillación ni el detalle chusco, sino un giro del lenguaje que puede leerse de distintas formas. Se mantiene en una cuerda floja, porque a veces es trágico: hay lectores que se ríen y otros que lo ven con absoluta gravedad. Ese equilibrio es esencial”.










