Miguel de Cervantes Saavedra, jamás fue soldado bisoño en Lepanto

Krzysztof Sliwa / Atlántico, Barranquilla, Colombia

(Primera de dos entregas)

Siempre quiso llegar a ser capitán de una compañía en Italia

Algunos cervantistas siguen omitiendo en sus biografías o trabajos de investigación, el heroísmo del autor del Quijote y, en algunos casos, continúan rechazando a Miguel su rango militar de cabo mayor o sargento durante su ejemplar servicio militar en Italia, en particular, durante la batalla naval en el golfo de Patras, brazo del mar Jónico, cerca de la ciudad griega de Naupacto, conocido como Lepanto, que separa el golfo de Patras del golfo de Corinto.

En este respecto, basándome en la documentación genuina y las obras cervantinas, me opongo rotundamente a estos expertos mundiales del cervantismo científico, quienes propagan al gran público sin un documento original, que Cervantes era bisoño en Lepanto. Esto no es verdad en absoluto. Todo lo contrario, pues, teniendo en cuenta la documentación preservada, aseguro que dicha declaración es falsa y sostengo que Cervantes era cabo mayor o sargento durante la mayor batalla naval, acaecida el 7 de octubre de 1571. Ahora bien, antes de pasar adelante, explico brevemente los rangos militares.

Un cabo de escuadra era un soldado veterano y tenía a su mando a unos 25 hombres, se encargaba de alojar a los soldados en camaraderías, se ocupaba de los enfermos y se aseguraba de que se cumplieran las órdenes del capitán. El cabo de escuadra encabezaba una escuadra y podía ascender en la escala de mando.

Referente al sargento, «hombre asalariado, asoldado, soldado», este se encargaba de transmitir las órdenes de los capitanes a los soldados. Un joven recluta no podía ser sargento porque era preferible que tuviese algunos años de antigüedad como cabo; sin embargo, podía ascender un soldado raso, pero siempre con experiencia. El soldado elegido para sargento, por general un cabo, debía mostrarse firme ante los cabos y era el oficial con más especialidad en el cuidado de la disciplina.

El capitán fue designado por el rey para mandar una compañía, tenía la potestad para dar licencia a un soldado y permitirle ir de una compañía a otra, pero jamás para abandonar el Tercio.

El maestre de campo fue un capitán designado por el rey al cargo de su compañía y de todo el Tercio. Su función era el mando, impartir justicia, administración y asegurarse de que el aprovisionamiento de las tropas fuera el correcto. Para lograr este distinguido cargo, era necesario haber cumplido una larga carrera militar, habiendo logrado en ella fama y reconocimiento, llegando su nombre a oídos del rey.

El 7 de octubre de 1571 Miguel estuvo al mando del veneciano Francisco de Sancti Pietro, capitán de la galera «La Marquesa», quien le ordenó a Cervantes que condujera a 12 arcabuceros en el esquife en el que, luchando a hierro y fuego, recibió 3 proyectiles de plomo de arcabuzazos, 2 en el pecho y uno en la mano izquierda, lo que el sargento Antonio Godínez de Monsalve corrobora así: «ha oído decir a otras muchas personas que se hallaron en la dicha batalla naval, como Cervantes había peleado muy valientemente».

En vista de ello, corrijo los errores recurrentes de algunos cervantistas, quienes afirman sin base documental que Miguel sirvió bajo el mando del capitán Diego de Urbina. Esto no es verdad.

Cervantes, soldado de la compañía del capitán Diego de Urbina, iba a bordo de «La Marquesa», la única galera perteneciente al almirante genovés Juan Andrea Doria (1539-1606), encabezada por el capitán veneciano San Pedro, que formó parte de la Tercera Escuadra de las 54 naves del almirante veneciano Agustín Barbarigo (1518-1571), segundo en el alto mando de la Flota veneciana después del veneciano almirante jefe de la flota veneciana Sebastián Veniero (1496-1578), y el romano Marco Antonio Colonna (1535-1584), capitán general de la Flota de los Estados Pontificios del papa Pío V (1504-1572)  y capitán general de la Flota Cristiana -quien acabó de llegar de Chipre-, dirigida por Don Juan de Austria (1547-1578), «el hijo del Rayo de la Guerra».

Las «Ordenanzas de 1568» clarifican las normas de cómo debía vivir a bordo el soldado de infantería y qué tácticas y procedimientos debía seguir la infantería durante las batallas navales. También aclaro que «los soldados que han de residir en las galeras según tengo entendido de personas de mucha experiencia…, han de ser tomados y escogidos por el capitán de la misma galera adonde han de servir, y gobernados por él y por sus cabos de escuadra como hasta aquí se ha hecho, procurando que estos sean hombres de valor y bien ejercitados en las armas porque de esta manera todos tendrán un fin, y no podrán suceder los inconvenientes que hay cuando son dos cabezas en la galera y a la una obedecen los soldados» (AGS, Estado, Armadas y Galeras, legajo 445.)

De igual modo, enmiendo un error recurrente: quien mandó a Cervantes dirigir a 12 arcabuceros fue Sancti Pietro y no Diego de Urbina, pues el mando superior de los soldados de guerra embarcados de los Tercios españoles y de la tripulación, lo desempeñaba el capitán de la galera a pesar de que las compañías llevaban a sus capitanes.

Continúa mañana…

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