Habilidades comunicativas como fin educativo

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

Dentro de los fines educativos, se tiene que los alumnos adquieran las habilidades comunicativas que son indispensables para desenvolverse en el mundo y para integrarse en una sociedad democrática de manera activa e informada.

Durante la enseñanza básica, se busca llevar estas habilidades a un grado de desarrollo que permita al alumno valerse independiente y eficazmen¬te de ellas, para resolver los desafíos de la vida cotidiana, adquirir nuevos conocimientos y enfrentar con éxito las exigencias de la vida escolar.

En  este  contexto, cuando un niño termina la enseñanza básica, se espera que sea capaz de expresar en forma coherente las ideas, con el fin de enfrentar la cotidianeidad y las situaciones de conflicto que suelen producirse, con el claro propósito de alcanzar acuerdos, mediante el diálogo fluido y claro, pero también se espera que el dominio lingüístico contribuya a formar lectores autónomos, capaces de aprender, informarse y reelaborar ideas a partir de las propias vivencias; en otras palabras, se espera que los niños, a través del lenguaje, puedan actuar asertivamente en diferentes contextos, porque el lenguaje les permite desarrollar pensamiento creativo y reflexivo.

La propuesta educacional está dada por sus propios argumentos, porque sostienen que el lenguaje, como asignatura de estudio en las aulas nacionales, considera a los niños como miembros de una comunidad cultural, donde la escuela cumple el rol de reforzar el patrimonio cultural, porque contribuye a que cada niño se apropie de su identidad e his-toria,  como parte del acervo común que une a los habitantes de un mismo territorio, que de ser efectivo, permitiría una apertura a las amplias y complejas posibilidades que ofrece el mundo en la actualidad.

Como conclusión, se manifiesta también que, dentro de los propósitos de la escuela, está el de formar lectores activos y críticos, que acudan a la lectura como medio de información, aprendizaje y re¬creación en múltiples ámbitos de la vida, para que, al terminar su etapa, sean capaces de disfrutar de esta actividad, informarse, aprender a partir de ella y formarse sus propias opiniones.

Esta experiencia marca la diferencia en su desarrollo integral, ya que los lectores entusiastas se dan a sí mismos oportunidades de apren¬dizaje que son equivalentes a muchos años de enseñanza.

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