Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Los sueños son diálogos
El hombre cuando se va, busca lejanía,
en soledad va en
busca de su linaje,
reta su destino, lo exprime, lo obliga
a entregarle la guía de los caminos.
El sueño es un
diálogo con uno mismo
es eternidad,
pureza y es un destino.
Con los ojos
cerrados, en obscuridad,
miro mi interior
como se mira la luna.
Te busco en la
noche estrellada,
ahí todo es posible con solo desearlo
aquí el universo
comulga con lo trivial
¡qué maravilloso es el espacio onírico!
En el sueño mis
pasiones son reales
el deseo es posible con la ruptura del tiempo
y es terrible cuando se produce el despertar
huyes, como paloma asustada a tu palomar.
Danzas alegremente desnuda
Danzas
alegremente desnuda
con pasión creas tu realidad.
qué tan cierto es que el sueño
es el resultado de un terrible deseo.
Hoy confirmo:
pide y se os dará.
He recibido
tanto en mi vida
y veo a tus
acompañantes
cómo te desean
y sangran las
venas de nostalgia.
Danzas
alegremente desnuda,
y borracho de ilusiones
me doy cuenta que los sueños
también te desean.
I
Esas lejanías que añoras
no ayudan a la unión,
así me lo dice mi sino.
Las tibiezas cotidianas
mueren en su
vano intento
de hacerse presentes.
Porque hay de
sueños a sueños,
y esas añoranzas
impiden la acción
la hipnotizan, la duermen.
Ese destino conjunto
que duerme a pierna suelta,
añora la tibieza de tu
piel y en sus noches
te sueña.
Enrique Flores Amastal










