Debate / Juan Leyva
El agua mineral es un líquido que contiene sales y compuestos naturales que le otorgan su particular textura gaseosa y sabor característico. Puede obtenerse directamente de fuentes naturales -donde se enriquece de manera espontánea con minerales del subsuelo- o fabricarse artificialmente mediante la adición de dióxido de carbono (CO2).
Su frescura, ausencia de azúcar y capacidad para calmar la sed la han posicionado como una alternativa “más saludable” frente a las bebidas ultraprocesadas. Sin embargo, su consumo constante y en exceso puede acarrear algunos efectos no deseados, según diversos especialistas.
Aunque el agua con gas es mejor opción que los refrescos azucarados, su acidez natural, producto del ácido carbónico formado al combinar el CO2 con el agua, puede tener repercusiones si se ingiere en grandes cantidades. Este compuesto puede alterar el pH del organismo y, en casos prolongados, afectar la salud ósea.










