La cualificación lingüística: comprender y darse a entender

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

Se asume la idea de que nada es más importante ni esencial para la existencia que relacionarse, compartir, entre otros aspectos y que de las aspiraciones más vitales y más profundas es tener la sensación de estar vinculados a un conjunto más amplio, de ser reconocidos e identificados, de pertenecer a un grupo, a una comunidad de lengua.

Los lenguajes, en estrecha relación con las otras áreas del currículo, contribuyen al desarrollo armónico e integral de los sujetos. Son instrumentos de relación, regulación, comunicación e intercambio y promueven el desarrollo de la imaginación y la creatividad individual y colectiva. Los hablantes de una lengua, pueden llevar a cabo la comunicación a través de las habilidades lingüísticas orales: comprensión (escuchar) y expresión (hablar) o bien de habilidades escritas: comprensión (leer) y expresión (escribir). La consideración principal radica en reconocer que, para poder desarrollar las habilidades a las que se hicieron referencia, el punto de partida siempre será la escucha activa y la comunicación asertiva.

Derivado de lo expuesto, puede decirse que para que la comprensión oral sea posible, hay que saber escuchar; es decir, implicarse en la recepción, atención despierta y activa, comprensión y en el recuerdo de la información, recogiendo todo el recorrido del pensamiento, formulando preguntas, sugiriendo respuestas y anticipándose a la acción futura que desarrollará la audición. La escucha activa es aquella que representa un esfuerzo físico y mental para obtener con atención la totalidad del mensaje, interpretando el significado correcto del mismo a través del comunicado verbal, el tono de la voz y el lenguaje corporal, indicándole a quien habla, mediante retroalimentación, lo que se cree que se ha comprendido.

En relación con el lenguaje verbal, el sujeto debe desarrollar capacidades tales como: expresar emociones, sentimientos, deseos e ideas; utilizar el lenguaje oral como instrumento de comunicación, de representación, aprendizaje y disfrute, de expresión de ideas y sentimientos, valorándolo como un medio de relación con los demás y de regulación de la convivencia; comprender las intenciones y mensajes verbales de otros, adoptando una actitud positiva hacia la lengua, tanto propia como extranjera; progresar en los usos sociales de la lectura y la escritura.

La cualificación lingüística, comprende tanto la capacidad del sujeto para comprender el lenguaje, como su capacidad para hacerse entender. El lenguaje como contenido, exige la planificación de la acción pedagógica generando situaciones de habla, escucha y comprensión del lenguaje.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *