Pedro González Domínguez


Jorge Éver González Domínguez / Chiapa de Corzo, Chiapas.
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Villaflores, Chiapas, México.

Licenciado en Matemáticas y Ciencias Naturales; Maestro en Docencia e Investigación, y Doctor en Ciencias de la Educación.

Escritor, integrante del grupo cultural Frecuencia de Letras, de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos y de la Institución Cultural Internacional América Madre, filial Tuxtla Gutiérrez.

Autor de los libros: El poeta y la poesía y otros microrrelatos, Pigmalión, otra mirada Amor, pasión y olvido (Poemario), Tío Fausto y otros cuentos cortos.

Antologado en: Al otro lado del sendero, Cien palabras, Regalo de Navidad, Chiapa es su nombre, Mujeres ejemplares, Mil almas, mil obras, Ocuilapa, barro y madera, Dibujemos las estrellas, De Tuxtla para el mundo, Volverá la luz, Desde esta luz, Apresuremos el abrazo, Al calor de la hoguera, Chiapa es su nombre, Microrrelatos para leer en el tranvía, entre otras.

Las letras y su vida

Como lector, desde la educación secundaria inicié con la lectura de obras literarias como Martín Fierro, de José Hernández. Una frase de esta obra que marcó mi vida es: “Mi gloria es vivir tan libre como el pájaro del cielo; no hago nido en este suelo ande tanto sufrir, y ‘naides’ me ha de seguir cuando yo remonto el vuelo”. También leí obras como El manumiso, de Gabriel de la Mora; La rebelión de los colgados; La carreta; El general. Tierra y libertad; y Canasta de cuentos mexicanos, de Bruno Traven, Pedro Páramo de Juan Rulfo, entre otros.

Como escritor, me inicié en el ámbito académico en los niveles de licenciatura, maestría y doctorado, donde realicé diversos ensayos de investigación educativa.

Escribir me ha servido principalmente, para comunicar mis ideas y emociones. Al mismo tiempo, como una herramienta de recreación mental que me permite estructurar ideas, fomentar la creatividad e incluso reducir la ansiedad.

La ganancia de ser escritor radica en que ayuda a estructurar ideas, favorece la imaginación, mejora la ortografía e induce a combatir el deterioro cognitivo. Además, permite dejar un legado de comunicación escrita como registro de recuerdos personales.

Considero que ser escritor o poeta implica algunas veces renunciar a diversas comodidades de la vida cotidiana, algunas cosas que se “pierden” son: estabilidad económica, la mayoría de los escritores no viven de su trabajo literario, deben compaginar su pasión con otras obligaciones laborales, familiares y sociales. Escribir conlleva mucho tiempo, esfuerzo, trabajo y dinero; puede llevar desde semanas hasta años, tiempo que se resta a otras actividades y puede generar incomprensión y aislamiento social.

Compromiso social

El compromiso de un escritor es generar y fomentar la conciencia colectiva, transformar las ideas del lector y enriquecer el pensamiento crítico. También implica sensibilizar a los seres humanos sobre diversas temáticas: culturales, políticas, sociales, económicas y morales.

Su mejor aprendizaje

Ser un agente de cambio en la transformación de la realidad social mediante la palabra, ya que escribir me permite influir en el pensamiento colectivo. Asimismo, me posibilita transmitir emociones, pensamientos y creaciones, observando el mundo con mayor detalle. Por otro lado, he adquirido la capacidad de fortalecer la empatía y la comprensión humana. Es un camino continuo que combina creatividad, observación y autoconocimiento.

Las letras han aportado una base estructural, técnica y creativa para organizar el pensamiento, sensibilizar la mirada y articular una voz propia. También han contribuido el dominio del lenguaje, al manejo adecuado de conocimientos técnicos y al estímulo de la imaginación.

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