El Heraldo de México / Luz Elena Morales
Las autoridades sanitarias internacionales mantienen vigilancia sobre el nuevo brote de ébola Bundibugyo, detectado en la República Democrática del Congo, una variante poco común del virus que volvió a encender las alertas por su capacidad de propagación y la falta de vacunas específicas.
En las últimas semanas, hospitales del Congo comenzaron a recibir pacientes con fiebre alta, vómitos y cuadros hemorrágicos, situación que derivó en la declaración de emergencia sanitaria internacional por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y organismos regionales africanos.
De acuerdo con reportes oficiales, el brote ya dejó decenas de fallecimientos y cientos de casos sospechosos en distintas localidades cercanas a la provincia de Ituri. Las autoridades sanitarias explicaron que la situación genera preocupación debido a la movilidad entre fronteras y al riesgo de expansión hacia países vecinos como Uganda y Sudán del Sur. Además, varios de los contagios comenzaron a detectarse en zonas urbanas con alta concentración de personas, lo que complica las labores de rastreo y contención epidemiológica.
El ébola es una enfermedad infecciosa grave causada por distintos tipos del virus Ebola, identificado por primera vez en 1976 en África central. Aunque existen vacunas y tratamientos experimentales para algunas variantes, especialistas señalaron que la cepa Bundibugyo representa un desafío adicional porque todavía no cuenta con métodos de inmunización aprobados. Expertos internacionales explicaron que anteriormente esta variante solo había sido detectada en brotes registrados en Uganda en 2007 y en Congo durante 2012.
¿Cuáles son
los síntomas del ébola Bundibugyo?
En México, la Secretaría de Salud activó una alerta preventiva de viaje para personas que planeen trasladarse a zonas con transmisión activa del virus. El titular de la dependencia, David Kershenobich, señaló que el riesgo dentro del territorio mexicano sigue siendo bajo, aunque las autoridades ya distribuyeron lineamientos médicos y protocolos para identificar posibles casos sospechosos en hospitales y aeropuertos.
Uno de los principales problemas del ébola es que sus primeros síntomas pueden confundirse con enfermedades comunes como gripe, infecciones gastrointestinales o padecimientos virales. La enfermedad suele comenzar de manera repentina con fiebre alta, dolor muscular, cansancio extremo y dolor de cabeza. Conforme avanza la infección también pueden aparecer vómitos, diarrea, dolor de garganta y erupciones en la piel.
En los casos más graves, el virus puede provocar hemorragias internas y externas debido a las alteraciones que genera en la coagulación sanguínea. Especialistas explicaron que algunos pacientes presentan sangrado en encías, nariz o sistema digestivo, además de falla multiorgánica. La tasa de mortalidad depende de la variante involucrada y de la rapidez con la que se atienda a los pacientes, aunque autoridades sanitarias estiman que la cepa Bundibugyo tiene una letalidad cercana al 40 por ciento.
¿Cómo se transmite el virus del ébola?
Otro aspecto que preocupa a las autoridades es el periodo de incubación, ya que una persona puede tardar entre 2 y 21 días en desarrollar síntomas después del contacto con el virus. Sin embargo, organismos internacionales aclararon que el contagio solamente ocurre cuando el paciente ya presenta manifestaciones de la enfermedad. Es decir, una persona sin síntomas no transmite el virus a otros individuos. La transmisión ocurre mediante el contacto directo con fluidos corporales de una persona infectada, entre ellos sangre, saliva, sudor, orina, vómito o semen. También existe riesgo al tocar superficies, ropa o sábanas contaminadas con estos fluidos. La OMS y la Secretaría de Salud subrayaron que no hay evidencia científica que demuestre transmisión aérea, por agua potable o por alimentos en condiciones normales. Ante el brote actual, las medidas de prevención se enfocan en el aislamiento de casos sospechosos, rastreo de contactos cercanos y uso de equipo de protección médica en hospitales. Las autoridades internacionales también trabajan en campañas informativas para reducir riesgos comunitarios y reforzar protocolos sanitarios.










