“La Vida Es”, de Lorena Villareal

Caja Mágica…

Eddie Rinctoya

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Quizás la vida es ese rompecabezas al que siempre le falta una pieza, ese intento eterno de completarnos aun sabiendo que algo quedará incompleto.

Esta semana llegaron a salas películas que habitan en ese territorio donde se cruzan la existencia, las despedidas obligadas, la soledad de las conversaciones que nunca ocurrieron y el duelo que se instala en nuestros días. Pero hoy quiero hablarles de una película que toca un tema atemporal, uno que cambia con cada etapa de nuestra vida: la pregunta de si estamos viviendo como alguna vez lo soñamos. Hoy hablamos de La Vida Es, de la directora Lorena Villareal.

¿De qué trata?

La Vida Es, es la historia de Nora, una mujer que está por cumplir 40 años mientras enfrenta una profunda crisis existencial marcada por la pérdida, el amor, el deseo y las heridas familiares que nunca termina de sanar. Lo que debía ser una celebración, termina convirtiéndose en un viaje impredecible hacia el autodescubrimiento.

Su directora

Lorena Villareal es guionista, productora y directora mexicana. Su ópera prima Las Lloronas (2004) y Silencio (2018) forman parte de su filmografía. Con La Vida Es, dirige su tercer largometraje y, sobre la importancia de este proyecto, comparte:

“Quise hacer una película profundamente humana, que hablara de esos momentos donde sentimos que la vida se está rompiendo frente a nosotros, pero donde también existe la posibilidad de volver a empezar. ‘La vida es’, nace de la necesidad de explorar el caos emocional, las contradicciones y la belleza que existen dentro de nuestras relaciones y de nosotros mismos”.

En La Vida Es

La película nos hace preguntarnos si realmente somos felices con la vida que llevamos. Y sé que es una pregunta que evoluciona, que cambia con cada etapa y que siempre regresa. Recordaba al escritor Milan Kundera cuando decía que nunca sabremos si elegimos el camino más armonioso para nuestra vida, porque solo vivimos una vez.

Esta película me llevó a pensar en ello: en cómo su protagonista siente el peso de cumplir 40 años porque su padre murió a esa edad, en cómo su relación poliamorosa se fractura; en cómo agradecemos que la historia no se limite a un “amor tradicional”; en lo lazos que nos unen -aunque no queramos- a la familia de sangre; y en cómo abandonar aquello que nos apasiona, puede convertirse en una prisión donde las nubes pesan sobre nuestros hombros.

Llena de locaciones que suman al encuadre -rodada entre el Valle de Guadalupe, Rosarito y Tijuana- la película encuentra en sus paisajes una extensión emocional de sus personajes. Visualmente, acompaña y potencia las interpretaciones de Natalia Plascencia, Paulina García y Naian González Norvind, quienes construyen personajes desde una mirada femenina honesta y vulnerable. Aunque hubiera sido interesante profundizar más en ellas y dejar de lado otros personajes. Quizás el elemento que más me brincó, fue el uso de la cuarta pared: por momentos, en lugar de profundizar, me sacaba de la historia en la que ya estaba inmerso.

En recomendación

La Vida Es, nos regala una historia donde es fácil reconocernos en las crisis de la edad, en el paso inevitable del tiempo sobre nosotros, en la certeza de que la familia no es eterna y en la idea de que la vida no llega sola: hay que salir a buscarla. También nos recuerda que amar a otro es importante solo si existe una transformación mutua del amor.

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