Roberto Fuentes Cañizales
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
El 16 de mayo del 2026, acudió a la convocatoria una verdadera constelación de estrellas del futbol amateur tuxtleco. En medio de un intenso calor humano, lleno de camaradería y compañerismo, donde se desbordaron las muestras de cariño y admiración entre los asistentes.
La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Chiapas, fue el recinto donde se presentó el libro: “Tuxtla… de futbol y otras cosas. Volumen II”, de Alfredo Flores Culebro. Una significativa obra literaria, que trae a la memoria ese hermoso deporte tan arraigado en nuestra ciudad capital y que resultaba ser una verdadera amalgama de las familias tuxtlecas. Una bella historia paralela, llena de goles en canchas de tierra, con protagonistas que, como auténticos gladiadores disputaban el triunfo, solo por el amor al juego y la satisfacción de ganar, en un deporte amateur que se sostenía por el orgullo y la dignidad de participar.
El distinguido presídium estuvo integrado por: Ricardo Flores Culebro y Alfonso Martínez Lazcano y desde luego, el autor Alfredo Flores Culebro. Durante la exposición de motivos se destacó que, el proceso investigativo duró casi un año, durante el cual se revisaron artículos periodísticos y, sobre todo, se rescataron los recuerdos testimoniales de algunos de los protagonistas. Asimismo, se puntualizó que el libro surgió como: “una rebeldía contra el olvido” y así, la memoria histórica colectiva no olvidara a los equipos participantes, ni el papel protagónico de los jugadores, sus acciones y logros.
El CP. Alfredo Flores Culebro, expone en este libro gran parte de la historia del fútbol amateur tuxtleco, de 1976 al 1990. Con recuerdos, anécdotas y algunos testimonios, sobre una de las épocas más intensas y apasionadas de este hermoso deporte tan enraizado en nuestra capital chiapaneca. Una magnífica obra que rescata personajes insignes y, asimismo, algunos de los grandes equipos, como: Municipal, Guadalupano, Burócratas, San Roque, Santa Fe, Santa Cruz, San Francisco, ICACH, Hacienda y Pollo Brujo, quienes dejaron un grato recuerdo en la memoria histórica de Tuxtla Gutiérrez.
En Tuxtla, el futbol no se concibe sin los gloriosos apodos, tan arraigados que, aún entre los compañeros de mismo equipo, los jugadores desconocían sus verdaderos nombres y eran conocidos por el alias que, en la gran mayoría, era una herencia familiar, para las generaciones. Así que, entre la distinguida constelación de asistentes, encontramos, con el más amplio de los reconocimientos y respeto, a: El Pinocho, El Motor, El Macaco, El Diablo, El Diablito, El Chueco, El Camote, El Oaxaco, La Juana, La Chucha, El Conejo, El Carracas, El Pátatas, La Pólvora, El Juancho, La Jucha, entre otros y desde luego “El Suavecito”.
Se contó con la distinguida presencia de: “La Suavecita”, Roció del Carmen Flores Grajales, hija del homenajeado y que, haciendo honor a esa sangre competitiva, fue orgullosamente campeona nacional de taekwondo.
Bendiciones.










