Por La Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
- Reflexiones hacia los 500 años de Chiapa de Corzo y San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Los chiapanecos y chiapanecas por historia e identidad y los chiapacorseños y sancristobalenses por territorio protagónico como ciudades históricas y culturales; nos resulta oportuno que previo a la celebración en Chiapa de Corzo y San Cristóbal de las Casas de sus 500 años en marzo del 2028 como ciudades históricas y culturales; se considere sociabilizar recortes de nuestra historia como Chiapas por diversos medios, para conocer de forma breve y sucinto el antes precolombino; él durante en la corona española; el después a partir de la independencia y vida de Estado y; el presente y visón de futuro para Chiapas basado en el orden pluricultural y vida intercultural; para dimensionar y revalorar la conmemoración como ciudades históricas y culturales.
500 años que marcaron el inicio del mestizaje, la evangelización católica; la fusión cultural y creación cultural sincrética; donde la resistencia cultural indígena y resiliencia se expresa hoy en expresiones culturales de originalidad; la lengua, cosmovisión, saberes bioculturales y; determinación de formas propias y particulares de vestir.
Plantearnos una breve historia para su sociabilización parte del reconocimiento como primer momento histórico de que antes de la llegada de los españoles a territorio Chiapaneco existía una civilización de pueblos Mayas y Chiapaneca que nos heredaron un patrimonio arqueológico, lenguas y saberes históricos que hoy son expresiones culturales vivas y documentadas que constituyen un componente activo del patrimonio cultural inmaterial de Chiapas, México y de la humanidad. La sabiduría de la civilización maya sobre el universo, la tierra, naturaleza, buen vivir Lekil Kuxlejal; bioagroecología ancestral; lengua; expresiones culturales y; el legado de saberes en, medicina, el cero en las matemáticas, agricultura, astronomía. lengua escritura y pictografía; es un potencial que hoy en la interculturalidad debe deconstruirse.
La civilización clásica maya colapsó en los años 800 y 950 dC derivándose pueblos mayenses cuya grandeza fue interrumpida con el avasallamiento de los españoles en 1526 que identificamos como un segundo momento sustantivo en esta breve historia , que refiere al encuentro de civilizaciones y culturas (Europa y América) que se da en el año el 1526 con enfrentamiento de guerra donde los españoles venían apoyados por Tlaxcaltecas, Mexicas y con tecnología armamentista de guerra que fue un factor determinante ante el mayor número de guerreros Chiapanecas y Chamulas que se apoyaban de armas rudimentarias; resistiendo dos años para que el primero y 31 de marzo de 1528 la fuerza colonizadora fundaran las dos primeras ciudades españolas en Chiapas, Chiapa de Corzo y San Cristóbal, como “Villa Real de Chiapa”, que representó el inicio del control territorial y poblacional.
Este hecho histórico llamado por el vencedor en pensamiento eurocéntrico como “colonización”, “castellanización”, “proceso de civilización”, nos llevó a 294 años de forzada evangelización y mestizaje, 1528-1821, que identificamos como un tercer momento para un esbozo de historia de Chiapas que marcó el inicio de la evangelización y mestizaje que alteró órdenes culturales y la pluriculturalidad mayense y chiapaneca del siglo XV, en un marco de resistencia y resiliencia cultural indígena de donde derivaron los patrimonios culturales inmateriales del presente.
Este proceso impositivo de aculturización eurocéntrica y dependencia administrativa-normativa de la corona española fue interrumpido con la independencia de Chiapas promulgada como pueblo en los años 1821 y su anexión a México en 1824 como Estado independiente, a partir de lo cual pasamos a un cuarto momento histórico, donde en Chiapas se instituye el Primer Congreso y se elabora y aprueba la primera Constitución Política de Chiapas. 1825-1826; iniciando una vida de Estado independiente y federalizado donde un tema toral fue la tierra y territorios indígenas cuyo control en Chiapas estaba en mano de terratenientes que rebasaban los límites de la pequeña propiedad, dándose un proceso de reparto agrario que inicio en el pueblo Chol de Tila, Chiapas en los años treinta del siglo XX y concluyó en 1992 para hoy constituir más de tres mil ejidos y comunidades.
El fin del reparto agrario y las condiciones de vida de las población indígena motivó a la celebración del Primer Congreso indígena en 1974 promovido por la iglesia al mando del extinto Monseñor Samuel Ruiz; iniciando un caminar por los derechos colectivos que se plasmaron en los Acuerdos de san Andrés Larrainzar en 1996-1997 y se lograron considerar como derecho constitucional en el 2024 con el reconocimiento de la personalidad jurídica del pueblo y la comunidad indígena y afro mexicana como sujeto de derecho público; vida autonómica y libre determinación; que también fue reconocido en la Constitución de Chiapas en el 2025.
Hoy vivimos un quinto momento histórico que invita a la práctica de la interculturalidad con humanismo para establecer los términos para vivir la pluriculturalidad de Chiapas y México con una justicia pluricultural y respeto a los patrimonios culturales colectivos de los pueblos y comunidades; revalorando el Buen Vivir Lekil Kuxlejal como herencia de vida armónica de los pueblos originarios, hacia un Chiapas pluricultural, intercultural y humanista del siglo XXI.
“Sociabilizar nuestra historia fortalece nuestra identidad por la grandeza de Chiapas”










