¿Honestidad, experiencia y resultados?

Letras Desnudas

Mario Caballero

Para cualquier ciudadano, por muy poco interesado que esté en los temas políticos locales, resulta indignante la forma con que Carlos Morales Vázquez está llenando de basura electoral todo Tuxtla Gutiérrez. Está actuando de la misma manera que Pepe Cruz, quien gastó tanto dinero en la promoción de su imagen durante el proceso electoral anterior que no hubo un solo chiapaneco que no lo viera incluso dentro de la taza del baño.

Es necesario advertir, sin embargo, que la propaganda de Morales no debe verse con simpleza. No se trata nada más de la multiplicación de panfletos, volantes, lonas y espectaculares por toda la ciudad. Es la más clara demostración del abuso, despilfarro y cinismo de quien pretende gobernar la capital del estado por tercera ocasión. Debe observarse con todo rigor desde su aspecto legal, económico y político.

LEGAL

No hay duda que esta nueva campaña de Carlos Morales es ilegal a todas luces.

Las leyes electorales, tanto la federal como la local, prohíben tajantemente realizar actos de campaña fuera de los plazos autorizados para proteger la equidad en las elecciones.

El artículo tres de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales es claro al decir que un acto anticipado de campaña es toda expresión o solicitud de apoyo o voto a favor de una persona llevado a cabo fuera de la etapa formal de campañas.

Y Carlos Morales ha realizado reuniones en diversas colonias de la localidad donde se le ha escuchado pedir el respaldo de los ciudadanos a su aspiración de ser nuevamente alcalde de Tuxtla. Tal como lo ha hecho en el fraccionamiento Campanario y el ejido El Jobo, por ejemplo, donde bajo la iniciativa “Recuperemos Tuxtla” ha solicitado el respaldo social para el proceso interno de Morena con rumbo a la presidencia municipal.

Al consultar con expertos, el lema de “Recuperemos Tuxtla” impreso en la publicidad con su nombre configura por sí mismo un llamado al voto a su favor.

El artículo 242 de la misma ley, así como la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Chiapas, estipula que la propaganda no puede difundirse fuera de los tiempos legalmente aprobados y prohíbe el proselitismo adelantado, como los encuentros con habitantes de las colonias.

A saber, el periodo electoral en Chiapas inicia formalmente a nivel federal el diez de septiembre de este año, mientras que a nivel local, el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana informó el pasado cinco de agosto que aún se encuentra definiendo el Calendario Electoral 2027.

Morales está violentando la ley al haber iniciado desde hace varios meses una campaña política fuera los tiempos autorizados.

LO ECONÓMICO

Para abordar el aspecto económico, pregunto: ¿de dónde salieron y salen los recursos con los que ha financiado la impresión de lonas, colocación de espectaculares y distribución de publicidad electoral en forma de folletos, panfletos y gacetillas de campaña?

Hablamos, por supuesto, no de cientos de miles sino de millones de pesos. La propaganda electoral no es barata. Y considerando que nada más en mi colonia hay una lona colada en cada casa con su imagen y nombre, se presume un derroche multimillonario que difícilmente pudo salir de sus propios bolsillos.

Es más, sería ridículo no creer que Carlos Morales sustrajo los recursos para financiar la publicidad y sus actos anticipados de campaña con dinero de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), dependencia federal que representa en el dicho.

Y tan ridículo sería no creerlo conociendo las evidencias que revelan el desvío de recursos de las arcas municipales para el financiamiento de las precampañas electorales de Aquiles Espinosa García (al que quiso imponer como su sucesor en la alcaldía en 2024), Zoé Robledo Aburto (exaspirante a la gubernatura y líder del movimiento político en Chiapas “El Porvenir”) y de él mismo, que quiso meterse al proceso de selección de la candidatura el Gobierno del Estado y luego al Senado de la República.

El Diario de Chiapas, mi casa editorial, documentó en su momento que el exdirector de Comunicación Social, Alexis Sánchez, creó por instrucciones de Morales Vázquez varias páginas de noticias con el único fin de operar políticamente a favor del proyecto de Aquiles Espinosa bajo el lema “Aquiles Va” y del director general del IMSS.

Algunas de esas fan pages son Noti Zoque, Tuxtla Habla y Miralo Vos Noticias, que funcionaron con la ayuda de una red de bots y cuentas trol, manejadas por presunto personal del Ayuntamiento contratado por el mismo Alexis Sánchez, y sostenidas con dinero del municipio.

Sabiendo sus mañas, no sería extraño que Carlos Morales esté haciendo lo mismo ahora como titular de la Conafor: desviar los recursos destinados al impulso del desarrollo forestal y la protección de las selvas y bosques de Chiapas para financiar su nueva campaña política.

LO POLÍTICO

En cuanto a lo político, es cinismo puro la frase impresa en los espectaculares: “Honestidad, experiencia y resultados”.

Para empezar, si fuera honesto no estaría violentando la ley electoral desdoblando una clarísima campaña política anticipada.

No se estaría aprovechando del cargo actual para catapultar su aspiración a la presidencia municipal.

No habría sospechas de que está utilizando los recursos financieros de la Conafor para financiar su campaña.

La honestidad se demuestra en los hechos y se consolida en el prestigio. Carlos Morales carga con graves señalamientos de latrocinio, tráfico de influencias, nepotismo y enriquecimiento ilícito.

Por otra parte, ¿de qué experiencia presume?

Dejó una ciudad colapsada, con servicios públicos deficientes, con problemas en la recolección de basura, en la distribución del agua potable y con decenas de calles inundadas por aguas negras.

Lo que es peor, tras su salida en septiembre de 2024, Tuxtla ocupaba el sexto lugar a nivel nacional entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi reportaba en ese entonces que el 85.9% de la población tuxtleca se sentía insegura.

En este sentido, ¿cuáles resultados puede destacar si sus seis años de gobierno fueron una total exhibición de incompetencia, avaricia y corrupción?

Esto último puede constatarse con los recientes informes de la Auditoría Superior del Estado que reportan que entre los años 2023 y 2024 el gobierno de Carlos Morales cometió irregularidades por más de 216 millones de pesos.

Dicho monto observado corresponde a recursos estatales no comprobados. Por ejemplo, pagos por más de 23 millones de pesos a proveedores que no tenían trabajadores, infraestructura y la capacidad técnica para prestar los servicios contratados.

O los casi 14 millones de pesos pagados a elementos de la Policía Municipal que habían reprobado los exámenes de control y confianza.

O los 17.5 millones erogados en el servicio de limpieza y desinfección de los contenedores para basura del cual no existe evidencia que se haya realizado.

En fin, la campaña anticipada de Carlos Morales desafía la legalidad y la memoria ciudadana. Que intente regresar al poder presumiendo logros inexistentes es una alarmante muestra de cinismo. Tuxtla no merece otros tres años de corrupción e incompetencia, sino justicia y una verdadera dignidad pública.

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