No son locuras, es agenda de EU

Razones

Jorge Fernández Menéndez

Algo le tiene que haber molestado mucho al presidente Trump porque este fin de semana estuvo desatado en la relación con México: primero quitó la protección al lobo gris mexicano porque dijo que atacaba el ganado de su país. Es una fauna en peligro de extinción que estaba protegida a ambos lados de la frontera.

Más tarde dijo que lo único que aportaba México a la economía estadounidense y al TMEC, son “tamales picantes y jitomates”. El comercio bilateral de bienes y servicios superó el año pasado los 964 mil millones de dólares. Las exportaciones de Estados Unidos a México llegaron entre enero y julio de 2026 a casi 230 mil millones de dólares, un incremento del 16.8 por ciento anual. México le vende a Estados Unidos vehículos, autopartes, computadoras, maquinaria, camiones de carga y productos agrícolas como hortalizas y fruta fresca. A Estados Unidos le compramos petróleo refinado, gas, partes de máquinas, componentes electrónicos y maquinaria industrial.

Un día después anunció que le cambiará el nombre al estado de Nuevo México por el del Nueva América, aunque hasta ahora eso quedó solo en una declaración, pero después de ver lo del lago Ontario o del Golfo de México no sería descabellado. Y ayer en su red Truth Social publicó un mapa de Estados Unidos, que incluye a México, Canadá y Groenlandia como territorio estadounidense.

La pregunta es porqué. Muchos creen que son sólo locuras de Trump y en el papel lo son, pero en realidad todo responde a una agenda donde existen diferencias importantes y es su forma de presionar y de poner esa agenda en otro nivel. Por ejemplo, lo de Nuevo México o los tamales y jitomates tiene relación directa con la renegociación del TMEC. Con Canadá y con Groenlandia están en un situación limítrofe. No creo que Trump o su equipo piensen que México se deba incorporar a la Unión Americana (tampoco Canadá, quien sabe Groenlandia) pero la provocación está planteada por partida doble: en la narrative y en la negociación del TMEC.

La última reunión que mantuvo Marcelo Ebrard con autoridades estadounidenses fue el 2 de septiembre, y no hay fecha para la próxima. En EU, mientras tanto, insisten en que esa negociación debe ser un paquete completo donde se contemplen temas económicos y de seguridad, cada uno por una vía diferente pero influyéndose mutuamente.

Al mismo tiempo, el discurso sobre el injerencismo y la intervención de Estados Unidos tampoco ayuda. El fin de semana se dijo en Nuevo León que no aceptaríamos una invasión de Estados Unidos. No creo que no hay alguien esté pensando sensatamente en ello, ni aquí ni allá. Pero se habla de ello.

Lo que hay es algo muy delicado y que en Palacio Nacional no se aquilatan correctamente: mientras Estados Unidos está implementando una estrategia hemisférica exitosa, donde ha logrado que muchos de los países de la región se alinen en lo que son sus objetivos  centrales: sacar a China, Rusia y sus aliados de áreas estratégicas de la región y acabar con los cárteles de la droga, en México se protege, se impulsa, se financia a los peores exponentes de esas corrientes, todos además cartuchos políticamente quemados y con acusaciones penales en su contra.

Por aquí andan Gustavo Petro, al que le van a publicar libros, financiar conferencias y pláticas y al que Avianca le tuvo que cancelar su boletos para regresar a Colombia porque está boletinado por la OFAC; el ecuatoriano Rafael Correa, prófugo de su país, acusado de delitos patrimoniales muy graves y de haber abierto Ecuador a las FARC, al ELN y de la mano con ellos a cárteles colombianos, al CJNG y al de Sinaloa. Por proteger a su vicepresidente estamos sin relaciones con Ecuador. Protegemos a funcionarios bolivianos del gobierno de Evo Morales, un prófugo de la justicia acusado de violación de menores, secuestro de jovencitas menores de edad y trata de personas; a la vicepresidenta de Perú con Pedro Castillo, preso por intentar un golpe de estado, y a los líderes de Podemos, defenestrados del gobierno español e incluso ya sin peso electoral alguno: aquí están Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, a los de la empresa Neurona, y aquí funciona también financiados con recursos públicos sus canales de televisión, trabajando con la radio y televisión pública del gobienro.

A los de Iglesias los sacaron de Venezuela y aquí recalaron y ahora sigue el mismo camino y convierte México en su centro de operaciones, Rusia Today, el principal instrumento de penetración mediática del gobierno de Putin.  La publicidad de RT la podemos ver en toda la ciudad de México. Si alguien cree que todo esto no genera reacciones se está equivocando por completo

Al mismo tiempo existe un respaldo explícito a las medidas de seguridad, que se refleja en declaraciones, operativos, resultados concretos. No es un doble discurso, es una doble vía para avanzar en donde haya acuerdos y presionar donde el gobierno está tomando una vía de confrontación con la Unión Americana. No es tan difícil verlo, porque México, desde el propio poder, hace lo mismo, pero nosotros con una situación de debilidad frente a Washington que no puede ocultarse. No se puede avanzar si mientras hacemos acuerdos con los enemigos de la Casa Blanca, nos negamos a detener con fines de extradición a personajes como Rocha e Inzunza y éstos, como el senador, se regodean con su apoyo en el senado. Si hay acusaciones evidentes de corrupción de personajes involcurados en negocios muy oscuros y pese a las denuncias no pasa nada. Hay una colaboración inédita en seguridad, pero esas otras decisiones son políticas, no operativas.

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