Opinión y propuesta
Dr. Andrés Vázquez López (En colaboración con Marco Velasco)
Desde el triunfo electoral de Trump hace dos años, hemos visto cómo en el mundo y especialmente en América Latina, el gobierno estadounidense y las grandes corporaciones tecnológicas intervienen en las elecciones de diferentes países para imponer gobiernos afines a sus intereses. Estos gobiernos son de un marcado enfoque a la derecha, incluso llegando al grado de la ultra derecha, y parecía que iban a lograr su cometido de controlar la mayor parte de países y desde luego, sus recursos.
Sin embargo, en los últimos meses, hemos tenido cuatro elecciones y ese avance de la derecha parece haber sido detenido. Primero, en Serbia, en las elecciones legislativas perdió el poder Aleksandar Vučić y el movimiento de Ilija Srdanović ganó el poder.
Después vimos cómo en Brasil, Flavio Bolsonaro perdió contra Lula da Silva en segunda vuelta, frenando a la derecha en América Latina y conservando al gigante sudamericano del lado del progresismo. Acto seguido, vimos cómo el premier israelí que más tiempo ha durado en el cargo, Benjamín Netanyahu, perdió ante el movimiento de Gali Eisenkot, quien lidera una opción más moderada para su país.
Apenas hace unos días vimos también como en EU, el propio Trump y los republicanos, que son el motor de todo este avance electoral de la derecha, perdieron estrepitosamente frente a los demócratas.
Para finales de este mes serán las elecciones en España y desde luego esperamos que Feijó y Abascal, del PP y Vox, pierdan frente a Pedro Sánchez y el PSOE y la derecha no regrese al poder en aquel país. Lo interesante de todos estos resultados electorales es la respuesta de la izquierda.
Te voy a dar una idea más: En el universo de Star Wars podemos apreciar la intensa y constante pelea entre ambos lados de la Fuerza, tal que cuando ésta se desequilibra hacia un lado; el Luminoso o el Oscuro; también genera a su contraparte que la equilibre, como ocurre con Kylo Ren y Rey Skywalker. Así, en este escenario contemporáneo, cada movimiento estratégico y avance de los sectores conservadores encuentra de forma inmediata una respuesta firme, un contrapeso político y una férrea resistencia en la vereda opuesta, redefiniendo de esta manera el equilibrio de poder a nivel internacional.
¿Podrá la respuesta organizada de la izquierda consolidar un cambio duradero frente al embate de la derecha? Ojalá que sí.










