Agencias
Tenía un físico imponente y un nombre artístico que sonaba a chiste en inglés, pero su voz estentórea y su música hicieron de Meat Loaf, fallecido a los 74 años, un artista inconfundible en la escena del rock.
Cuenta la leyenda que el padre le dio a Marvin Lee Aday el nombre de “pastel de carne”, apodo que los compañeros de escuela retomaron rápidamente para burlarse de él.
Ese padre alcohólico dejó otras cicatrices en su hijo. “Ya lo he perdonado de su intento de asesinato con un cuchillo de carnicero”, explicó Meat Loaf una vez al diario británico “The Telegraph”.
Nacido en Texas, empezó como músico, trabajo que alternaba con el de guardaespaldas, a principios de los años 1970.
A mediados de esa década todo se aceleró: tuvo un papel en las comedias musicales “Hair” y “Rocky Horror Picture Show” y la versión cinematográfica de esta última le dio impulso.
Supo aprovechar la oportunidad con el disco “Bat Out Of Hell” (1977). Se vendieron más de 40 millones de copias. En 1993 volvió a dar la campanada con “I’d Do Anything For Love (But I Won’t Do That)”.
En total vendió más de 100 millones de álbumes a lo largo de su dilatada carrera.










