Algunas consideraciones sobre la psicoterapia

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas

Los prejuicios que se tienen sobre la terapia psicológica, han ocasionado la negación para buscar ayuda profesional; también existen diversos mitos alrededor de la psicoterapia que hacen que las personas tengan desconfianza o duden para asistir.
En la actualidad, se conoce a la psicoterapia como un tratamiento de naturaleza psicológica que, a partir de manifestaciones psíquicas o físicas de sufrimiento humano, promueve el logro de cambios o modificaciones en el comportamiento, la adaptación al entorno, la salud física y psíquica, la integridad de la identidad psicológica y el bienestar biopsicosocial de las personas y grupos, tales como la pareja o la familia.
Además, la psicoterapia comprende actuaciones en todos los niveles de edad de las personas, desde los niños hasta adultos de edad avanzada y no presupone una orientación o enfoque científico-profesional especializado.
El seguimiento de los estados psicológicos en un paciente en tratamiento, es seguramente uno de los aspectos más importantes y a su vez más complejos dentro del proceso de psicoterapia. La validez de la evaluación de la psicoterapia, ha planteado desafíos que requieren incluir múltiples variables que influyen en este proceso, desarrollar criterios operacionales medibles y disponer de muestras de pacientes que permitan obtener resultados significativos.
En este contexto, la observación clínica ha sido una técnica muy utilizada, aunque tiene sesgos importantes. Por otra parte, los test psicológicos pueden ser herramientas útiles para complementar la detección clínica de cambios psíquicos en los pacientes durante un tratamiento.
Ahora bien, diferentes estudios de procesos psicoterapéuticos, llegaron a la conclusión de que el cambio del paciente en el proceso deriva de la acción de los actores, de su relación (paciente- terapeuta). Considerando la perspectiva de los consultantes, también se señaló que la ausencia de un ajuste emocional o sintonía (entendida como un sentimiento de simpatía y de confianza hacia el terapeuta) pone en peligro el proceso de cambio y con frecuencia lleva a la ruptura de la relación de ayuda.
La alianza entre terapeuta y paciente, favorece especialmente la disminución de la sintomatología de quien consulta, lo que es de suma importancia si se considera que en la mayoría de las oportunidades, los objetivos de los consultantes están focalizados en la disminución de los síntomas que los aquejan y que suelen motivar la consulta.
Cabe destacar la relevancia que tiene el acuerdo con respecto a las metas del tratamiento, pues además de favorecer el logro de los resultados, permite que consultante y terapeuta tengan expectativas similares sobre el proceso; con ello existe mayor coincidencia con respecto a la decisión del momento de dar término a la terapia

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *