Plaza Central, Siglo XX
Jorge Alberto Rincón Acebo. [email protected]
En 1897, fue construido el palacio estatal de dos plantas, abarcando la mitad de la calle. Con patio central y construcción en los cuatro cuadrantes en ambos pisos.
Al lado, los Portales de Guichia, sustituidos en 1932 por La Casa del Pueblo -de una planta-, que apenas duró 12 años, derribándose en 1941 y construyéndose el Palacio Federal.
En el costado norte del parque, abarcando de la Calle Central a la 1ª. Norte, se encontraban los portales Norte conformando angosta manzana rectangular.
Ocupaban de 10 a 20 metros del ancho de la actual Plaza Central antes de la 1ª. Norte (paso a desnivel). ¡Entonces, la plaza no era tan grande!
En el plano tuxtleco de 1815, los Portales del lado Norte se menciona que se pensaban desaparecer, pero nunca se llegó a hacerlo hasta el año de 1943.
Al frente existía una calle innominada, abarcaba de la 1ª. Oriente a la Calle Central.
En el siglo XX, frente al Palacio Estatal, se construyó el jardín Parque de las Damas, sustituido por el Parque de la Revolución años 30s. Poseía cancha de básquetbol, utilizada como pista de baile, del ancho de una amplia calle y el largo de una manzana. Se continuaba con la plaza donde estuvo la fuente y la ceiba. En 1926 pasó a ser el Parque 12 de Octubre y para el 28 se le cambió a Rodulfo Figueroa, nombre que conservó hasta el año de 1980.
Al ser derribados los Portales Norte, se amplió el parque Rodulfo Figueroa y se separó a los palacios del parque con una calle explanada ancha para estacionarse, derribándose el Parque de la Revolución, circulando con automóvil alrededor del parque y conectándose con la 1ª. Norte, 1ª. Oriente Norte y Calle Central.
El Palacio Federal: ¡bonita fachada! Carente de estilo, de color rojo con ribetes de color blanco, por dentro feo y no funcional. Al ampliar la Avenida Central se derribó el costado, quedó una pared amarilla, inacabada. Su estilo indefinido con adornos en las terminaciones, rememoraba el decorado de los pasteles sin llegar al churrigueresco, al carecer de altos y bajos relieves. “Se tomó un poquito de cada cosa”, ¡un “Tachilhuil”, sin definir nada!
¡Bonito de verdad para los tuxtlecos! ¡Era lo nuestro! Imaginátelo rojo, como el antiguo Palacio Municipal, hoy Museo de la Ciudad. A su lado, el Palacio Estatal sobrio, gris, bien definido, neoclásico.
El parque se vio reducido por la calle innominada frente a ambos palacios. Árboles y camellones fueron cambiados en los 40, por la pérgola y el escudo de Chiapas. Sustituido en los 50 por kiosco circular, donde tocaba la banda de guerra del estado y la pila que parecía chapoteadero. Finalmente, concluyendo en la actual Plaza Central, modificada durante 43 años.
Continuará. (Describiendo las manzanas del templo de San Marcos).










