Dos ejemplos de existencia
Jorge Alberto Rincón Acebo
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Los tiempos cambian, sin morir se extingue. Desaparecen libros, revistas, audios, perdiéndose continuidad, esfumándose esos pequeños instantes de convivencia, cada día resta menos tiempo de vida, debiéndose poseer mayor calidad de existencia. Los jóvenes han alcanzado la superlativa pereza y apatía confiándose a la inteligencia artificial, evitando pensar.
Este mes de noviembre partieron dos pensadores, lectores ejemplares y ejemplos de vida. Abordaré las vivencias que me compartieron y transmitieron.
El 7 de noviembre falleció Carlos Trejo Zambrano, autodidacta, escritor, poeta y cantautor.
Su biblioteca fue ejemplo para mí. En mi niñez, mediante la observación, me nutrí en la conservación y encuadernación de revistas y libros, evitando terminen siendo desechados.
Carlos Alberto Trejo Zambrano alcanzó los 94 años. Lúcido, activo. Ejemplo a emular. Además, actor y locutor: XEON, XERA, la V grande de México. También cantautor, destacando Gaviota, Brilla el sol, Mi poblado.
Como declamador, en sus noches poéticas radiofónicas a través de su modulada voz, trasmitía sentimiento en cada palabra, transformándola en poesía e hilvanando una historia. Haciéndonos percibir el ayer atemporal. Su prosa, verso y novelas transmiten la gratitud, la magnificencia de valles y ríos, el amor hacia Tuxtla, ciudad que lo cobijó y a la que adoptó para ser, permanecer, fijar raíces. Logra despojar al romanticismo de personas tornándolo un ente acorporal.
Destacan sus novelas Dunka, Destinos, La mancuerna, Eterna. Dos discos compilatorios de sus canciones.
El día 11 fenece Carlos Antonio Sánchez León, a los 95 años. Nació siendo vendedor librero, gozaba su oficio, orientaba acerca de los contenidos, transmita la cultura.
A pesar de su acervo cultural nunca escribió novela, ni relato, más que trazados. Destacando la necesidad de saberse único, finito e irrepetible y a la vez la necesidad de la soledad para crecer, ser y permanecer hasta el último instante de la vida, filosofaba la cotidianeidad encontrándole el sabor a cada instante, siendo a la vez rígido y dúctil, serio y gentil.
Una adusta cara, siempre alegre.
Ambos fueron lectores ávidos, no platicaban puerilidades.
Ambos Carlos, a través de la palabra dejaban escapar vivencias eternizadas en el papel y la tinta. En la búsqueda del saber, de la equidad mal llamada igualdad, de cultivar la fraternidad. soñadores buscadores de la libertad.
Vivieron como quisieron y pudieron. ¡Existieron!
Ambos destacan en la transmisión del conocimiento y la lectura, alcanzado la inmortalidad a través de sus actos.
Cargados de resiliencia sortearon vicisitudes, Longevos, conservaron su mente.
Afables, probos. Afortunados por un corto deterioro y agonía final.
Rememorarlos.










